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Clamor de la familia de Kimy Pernía ante la crisis de la Hidroeléctrica Urrá:«PIDO LIBERTAD PARA EL RÍO»

Martha Pernía. hija de Kimy Pernía Domicó, «Pido libertad para el río». Este clamor no solo es una exigencia de reparación histórica, sino una advertencia sobre las consecuencias ambientales que su padre predijo antes de ser silenciado por grupos paramilitares.

 

Montería

Primicia Diario

A más de dos décadas de la desaparición forzada y asesinato del líder indígena Kimy Pernía Domicó, su hija, Martha Pernía, ha alzado nuevamente su voz en un mensaje cargado de simbolismo y dolor. En medio de las graves inundaciones que hoy afectan las riberas del Sinú y el San Jorge, Martha ha lanzado un llamado desgarrador a las autoridades y a la sociedad civil: «Pido libertad para el río». Este clamor no solo es una exigencia de reparación histórica, sino una advertencia sobre las consecuencias ambientales que su padre predijo antes de ser silenciado por grupos paramilitares.

Kimy Pernía fue un opositor férreo a la construcción de la Hidroeléctrica Urrá I, argumentando que el represamiento del río Sinú significaba la «muerte espiritual y física» de su pueblo. Su labor lo llevó incluso ante instancias internacionales en Canadá y Estados Unidos para denunciar el impacto irreversible en los ecosistemas fluviales y la soberanía alimentaria de las comunidades indígenas y campesinas. La hija del líder sostiene que las inundaciones actuales, que han dejado a miles de familias bajo el agua, son el resultado de haber ignorado la sabiduría de su padre y de la naturaleza misma.

Diversas organizaciones de derechos humanos y colectivos ambientales han respaldado la postura de la familia Pernía Domicó. Señalan que la «libertad del río» implica una revisión profunda del modelo extractivista y energético en la región, denunciando que la represa ha alterado los ciclos naturales de desove y sedimentación, exacerbando los desastres naturales. Martha Pernía enfatiza que la memoria de su progenitor no descansará mientras el río Sinú siga «encadenado» por una infraestructura que, según su visión, prioriza el beneficio económico sobre la vida y el equilibrio ecológico del territorio.

El testimonio de Martha también pone de relieve la deuda de justicia que el Estado colombiano mantiene con el pueblo Emberá Katío. A pesar de que mandos paramilitares confesaron el asesinato de Kimy Pernía en 2001, sus restos nunca fueron recuperados, pues —según los testimonios de los victimarios— su cuerpo fue arrojado a las aguas del río que tanto defendió. Para su hija, la recuperación del equilibrio ambiental de la región y la dignificación de su pueblo son las únicas formas de otorgar, finalmente, la libertad que su padre exigió para el Sinú.