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Colombia hacia la descarbonización de 2026: LA NUEVA ARQUITECTURA ENERGÉTICA

Con una capacidad de 380 MW, esta nueva oleada de energía se fundamenta en la «generación descentralizada»,en Colombia.

Primicia Diario

El ingreso de 75 nuevos proyectos al Sistema Interconectado Nacional representa mucho más que una cifra técnica; es la consolidación de una transición que prioriza la inteligencia distributiva sobre la magnitud de las grandes represas. Con una capacidad de 380 MW, esta nueva oleada de energía se fundamenta en la «generación descentralizada», donde la eficiencia se mide por la cercanía entre el recurso y el consumidor final.

Matriz en evolución

La composición de esta capacidad revela un dominio indiscutible de la energía solar fotovoltaica, que abarca el 85 % de los desarrollos. El 15 % restante lo integran las Pequeñas Centrales Hidroeléctricas (PCH), infraestructuras «a filo de agua» que minimizan el impacto ambiental al prescindir de grandes inundaciones. Este despliegue ha encontrado su geografía ideal en los departamentos de Cesar, Córdoba, Tolima y Valle del Cauca, territorios que hoy lideran los índices de radiación solar en el país.

El auge de la «generación distribuida» ha demostrado ser un baluarte de resiliencia. Durante los rigores del fenómeno de El Niño, estos megavatios adicionales permitieron aliviar la presión sobre los embalses, entregando energía limpia precisamente en los momentos de mayor estrés térmico. No obstante, el camino no ha estado exento de desafíos; la denominada «maduración de conexiones» ha evidenciado cuellos de botella en la infraestructura de subestaciones, obligando a XM a implementar normativas más estrictas para garantizar la estabilidad de voltaje ante la intermitencia de las fuentes renovables.

Hacia la meta de emisiones cero

Desde una perspectiva climática, el impacto es profundo. Se proyecta una mitigación anual de 450,000 toneladas de $CO_2$, una cifra que en términos biológicos equivale a la capacidad de absorción de 2.7 millones de árboles. Esta «sustitución estratégica» es la columna vertebral para cumplir con los compromisos internacionales (NDC), donde Colombia busca reducir sus emisiones en un 51 % para el año 2030. La escalabilidad de estos proyectos medianos ofrece una velocidad de ejecución que los megaproyectos rara vez alcanzan.

Para el cierre de 2026, el horizonte se centra en dos frentes críticos: la integración de sistemas de almacenamiento (BESS) para garantizar el flujo nocturno y la modernización de las redes que deberán recibir otros 600 MW ya en fila de espera.

Protagonistas regionales del cambio

Tres departamentos se erigen como los estandartes de esta transformación:

Cesar: El «hub» de la revolución solar, donde la antigua vocación minera cede su espacio a parques fotovoltaicos que aportan el 35 % de la nueva capacidad nacional.

Córdoba: El gigante de la autogeneración, pionero en modelos «agrivoltaicos» que armonizan la producción de energía con la ganadería sostenible.

Valle del Cauca: Un modelo de innovación industrial, donde la biomasa de la caña y la energía solar han convertido a la manufactura local en una de las más limpias del continente.

Esta transición, respaldada por una inversión privada que supera los 350 millones de dólares, no solo busca estabilizar los precios de bolsa, sino asegurar que la soberanía energética de Colombia sea, ante todo, una soberanía sostenible.