Economía
Primicia Diario
La economía colombiana se encamina hacia una fase de reactivación que trasciende los fríos indicadores del Producto Interno Bruto para instalarse en el corazón del bienestar social. De acuerdo con las proyecciones del Gobierno Nacional y organismos multilaterales para 2025 y los albores de 2026, el crecimiento del país será el motor fundamental para profundizar la caída de la pobreza monetaria y extrema. El presidente Gustavo Petro ha sido enfático al señalar que la superación de los picos inflacionarios ha abierto una ventana de oportunidad para que la expansión económica se traduzca, finalmente, en una mejora tangible para los hogares más vulnerables.
La ambiciosa hoja de ruta del Ejecutivo se ha trazado objetivos claros: situar la pobreza monetaria por debajo del 33 % hacia el cierre de 2025 y lograr que la pobreza extrema se consolide en una cifra de un solo dígito a nivel nacional. Esta meta descansa sobre pilares que el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) considera determinantes, comenzando por el control efectivo de la inflación. La caída sostenida en el precio de los alimentos ha sido el factor que más ha «empujado» a miles de ciudadanos fuera de la línea de indigencia, un fenómeno que se complementa con la red de seguridad que ofrecen programas como «Renta Ciudadana» y «Renta Dignidad».
Inversión estratégica
Para el Ministerio de Hacienda, la reactivación del agro y el sector de la construcción será el gran generador de empleo para la mano de obra no calificada durante este año. Esta inversión pública en infraestructura y vivienda popular se entrelaza con la defensa del «Salario Mínimo Vital», una medida que el mandatario define como el combustible del consumo interno. Según la tesis gubernamental, un salario con mayor poder adquisitivo no solo dignifica al trabajador, sino que «dinamiza la demanda interna», creando un círculo virtuoso que beneficia directamente a los sectores populares y acelera la salida de la precariedad.
No obstante, el optimismo oficial se encuentra con los matices de analistas independientes y organismos internacionales. Si bien el Banco de la República y el Fondo Monetario Internacional (FMI) coinciden en que el PIB crecerá entre un 2.5 % y un 3.2 %, advierten que el éxito en la reducción de la pobreza dependerá estrictamente de la eficiencia en la ejecución presupuestal y de la recuperación de la confianza para la inversión privada. Por su parte, centros de pensamiento como Fedesarrollo destacan que, aunque la reducción de la pobreza en Colombia ha sido «más acelerada que el promedio regional», la informalidad laboral persiste como el gran escollo para que este progreso sea estructural y no dependa exclusivamente de las transferencias del Estado.
