Opinión, TOP

Crónica de Gardeazábal: SI NOS DIJERAN LA VERDAD

El escenario de la guerra del Medio Oriente.

 

 

Gustavo Alvarez Gardeazábal

El Porce

La humanidad  ha repetido siempre que en toda guerra la primera víctima es la verdad. En la actual guerra que montaron contra Irán y sus satánicos ayatolas el violento Netanyahu y el atrabiliario Trump, la verdad hay que escarbarla yendo y viniendo por la curiosamente muy tupida pero muy desinformada maraña de las redes.

Hacerlo resulta paradójico. Hoy día contamos con todos los elementos informativos que ninguna guerra anterior tuvo. Pero la plata de los judíos en Wall Street y el siempre amenazante ejercicio de la dictadura abusadora que se tomó la Casa Blanca, nos impiden asomarnos al escenario del conflicto.

En tales circunstancias nos vemos obligados a construir un relato cercano a la realidad usando los informes presentados a cuentagotas por los iraníes, o los exagerados y avasalladores de los gringos, o a través de la censura absoluta decretada por el cruel y despiadado primer ministro israelí.

De allí podemos concluir, por ejemplo, que la tal cúpula de hierro que protegía los cielos de Israel fue horadada por los ejércitos de los clérigos persas.

También se puede afirmar que la falta de planificación de la guerra de Trump se desmoronó del totazo cuando los iraníes bombardearon las bases norteamericanas en los países árabes y destruyeron radares de última generación  dejándonos la sensación de que los gringos están haciendo la guerra a ciegas en plena época de satélites y de cohetes de Musk.

Si nos dijeran la verdad podríamos saber qué cara tiene  ( si está vivo)  el nuevo ayatolá supremo. Si nos dijeran la verdad no estaríamos especulando sobre el límite de gasto del armamento de los combatientes.

Mientras tanto, no nos queda más que aceptar como válida  la percepción de que quien manda en Washington es el cruel Netanyahu, de que los iraníes había estudiado demasiado a su enemigo y de que Trump es un pobre diablo obnubilado por el poder y circundado por negociantes de bienes raíces no por funcionarios competentes.