En Suecia entrenaron cuervos para limpiar colillas de cigarrillo, a cambio de un «premio».
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Lo que nació en la ciudad de Södertälje, Suecia, como una prometedora alianza entre la tecnología y la naturaleza, ha derivado en un inquietante fenómeno de astucia animal. El proyecto, liderado por la startup Corvid Cleaning, buscaba delegar la limpieza de colillas de cigarrillos a una comunidad de cuervos entrenados, reduciendo así los costos operativos del municipio. Sin embargo, la agudeza cognitiva de estas aves ha transformado una solución ecológica en un conflicto de convivencia que los científicos ya califican como «economía animal agresiva».
Distorsión del sistema
El experimento se basó en un método de intercambio simple: máquinas expendedoras que retribuyen con alimento cada residuo depositado. Si bien el objetivo inicial se cumplió con una eficiencia asombrosa, la lógica de los cuervos no tardó en evolucionar hacia la optimización del esfuerzo. Al comprender que la recompensa no está ligada al acto de «limpiar» la ciudad, sino a la posesión física del cigarrillo, las aves han comenzado a ejecutar robos directos, arrebatando cigarrillos encendidos de las manos de los transeúntes para acelerar su acceso al premio.
Inteligencia que desafía el orden público
Esta escalada hacia la confrontación directa revela una comprensión profunda del sistema de costo-beneficio por parte de los córvidos. Los observadores reportan que las aves prefieren el conflicto inmediato antes que la búsqueda de desechos dispersos en el pavimento, demostrando una agresividad táctica que ha tomado por sorpresa a los investigadores. Esta conducta no solo ha generado preocupación por la seguridad de los ciudadanos en espacios públicos, sino que ha puesto de relieve la capacidad de los animales para «hackear» los incentivos humanos en su propio beneficio.
Ética y consecuencias
El giro de este experimento ha abierto un debate necesario sobre la integración de fauna silvestre en dinámicas de mercado. Más allá de la anécdota, los expertos advierten sobre los riesgos biológicos para las aves, expuestas continuamente a las toxinas del tabaco. La experiencia sueca sirve hoy como una advertencia global: al intentar educar a la naturaleza bajo los principios de la eficiencia económica, corremos el riesgo de que los alumnos no solo aprendan la lección, sino que decidan cobrar la factura bajo sus propias y audaces reglas.