Noticias, TOP

El drama de las inundaciones: CÓRDOBA BAJO EL AGUA

15.000 familias de  Córdoba que hoy lo han perdido todo por las inundaciones.

 

 

Primicia Diario

Montería 

Colombia enfrenta una de las coyunturas climáticas más complejas de los últimos años. En este inicio de 2026, el departamento de Córdoba se ha convertido en el epicentro de una emergencia humanitaria y ambiental, exacerbada por la persistencia del fenómeno de La Niña y una degradación histórica de sus cuencas hídricas. «La fuerza del agua no solo ha desbordado los ríos, sino que ha puesto a prueba la capacidad de resiliencia de toda una región», señalan expertos en gestión del riesgo.

Ríos Sinú y San Jorge fuera de control

La vulnerabilidad topográfica de Córdoba ha pasado factura. El río Sinú y el río San Jorge, las dos arterias vitales del departamento, presentan niveles críticos que han derivado en el desbordamiento de sus cauces. En la zona de La Mojana, la persistente inestabilidad en el punto de Caregato continúa afectando al municipio de Ayapel, donde miles de hectáreas permanecen sumergidas. Por su parte, en el sur del departamento, las lluvias torrenciales en el Nudo del Paramillo han obligado a la hidroeléctrica Urrá a realizar descargas controladas, elevando peligrosamente el caudal en Tierralta, Montería, Cereté y Lorica, municipios que hoy permanecen bajo alerta roja.

El impacto económico

El panorama rural es desolador. El sector agropecuario reporta pérdidas masivas en cultivos de arroz, maíz y plátano, mientras que la ganadería —pilar de la economía cordobesa— enfrenta una crisis logística sin precedentes. Los productores se han visto obligados a desplazar hatos hacia terrenos elevados, un movimiento que «encarece los costos de producción y eleva el riesgo sanitario para el ganado bovino», impactando directamente en el bolsillo de los campesinos y empresarios del agro.

Un efecto dominó 

Aunque Córdoba concentra la mayor preocupación, el país sufre un efecto en cadena. En el Chocó, el río Atrato ha dejado incomunicadas a comunidades étnicas enteras, mientras que en el Bajo Cauca antioqueño, poblaciones como Caucasia y Nechí enfrentan niveles de inundación que superan los registros históricos. En la región Andina, la saturación de los suelos ha provocado deslizamientos que amenazan las principales arterias viales que conectan el centro del país con la Costa Caribe.

Respuesta institucional

Frente a la crisis, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo (UNGRD) ha desplegado un operativo que incluye asistencia humanitaria y el uso de maquinaria pesada para reforzar muros de contención. No obstante, el enfoque del gobierno del presidente Petro apunta a una solución estructural: «la reubicación de familias en zonas seguras como medida de fondo frente a la inundación recurrente». Las autoridades insisten en el llamado a la evacuación preventiva y a evitar el contacto con aguas estancadas para prevenir brotes epidemiológicos de leptospirosis y dengue.

El panorama rural es desolador. El sector agropecuario reporta pérdidas masivas en cultivos de arroz, maíz y plátano, mientras que la ganadería —pilar de la economía cordobesa— enfrenta una crisis logística sin precedentes.