La falta de control no solo deriva en hospitalizaciones evitables y riesgos graves como la muerte súbita inesperada, sino que alimenta un entorno de exclusión. «Combatir el estigma es tan importante como garantizar el acceso al tratamiento»,
Salud
Primicia Diario
En el marco del Día Internacional de la Epilepsia, la comunidad médica colombiana ha lanzado una alerta sobre la situación de esta condición neurológica que afecta a cerca de 50 millones de personas en el mundo. En el contexto local, las cifras del sistema de salud estiman una prevalencia de 8,6 casos por cada 1.000 habitantes, lo que representa una carga significativa para la salud pública y evidencia la urgencia de fortalecer los modelos de atención integral.
A pesar de que la Organización Mundial de la Salud asegura que el 70 % de los pacientes podría llevar una vida sin convulsiones con el tratamiento adecuado, en Colombia persisten obstáculos críticos. El doctor Andrey Rojas, asesor médico de Adium Colombia, ha enfatizado que la condición es tratable, pero advierte que existen «brechas importantes en el acceso oportuno a diagnóstico especializado, seguimiento clínico a largo plazo y disponibilidad continua de medicamentos». Según el especialista, la interrupción del tratamiento es un riesgo que el paciente no puede correr.
Los informes técnicos del Ministerio de Salud coinciden en que el control de la enfermedad se ve comprometido por la escasez de especialistas en regiones periféricas y diversas barreras administrativas. Esta falta de control no solo deriva en hospitalizaciones evitables y riesgos graves como la muerte súbita inesperada, sino que alimenta un entorno de exclusión. «Combatir el estigma es tan importante como garantizar el acceso al tratamiento», señaló Rojas, haciendo hincapié en que la desinformación sigue provocando discriminación en ámbitos laborales y educativos.
La conmemoración de esta fecha busca, en última instancia, promover una sociedad más empática donde la detección temprana y el suministro ininterrumpido de fármacos permitan que las personas con epilepsia gocen de una calidad de vida plena y equitativa.
Se busca promover una sociedad más empática donde la detección temprana y el suministro ininterrumpido de fármacos permitan que las personas con epilepsia gocen de una calidad de vida plena y equitativa.