Noticias, TOP

¿Estratega de la unidad o Traidor en el Pacto Histórico?: EL DILEMA DE ROY BARRERAS

Roy Barreras, no cuenta con el apoyo del Pacto Histórico

 

 

Rafael Camargo Vásquez

Primicia Diario

La coyuntura política actual del «Pacto Histórico» atraviesa una de sus pruebas más complejas tras la decisión del Consejo Nacional Electoral (CNE) de inhabilitar la participación del senador Iván Cepeda en la consulta interpartidista del próximo 8 de marzo. Este escenario ha puesto bajo el escrutinio público el papel de Roy Barreras, cuya actuación es objeto de intensos debates entre la lealtad pragmática y la ambición individual.

Entre el puente y el cálculo

Diversos analistas políticos coinciden en que Barreras ha desplegado una «doble carta estratégica». Por un lado, se proyecta como el articulador necesario para sumar sectores liberales y de centro al proyecto gubernamental. No obstante, en los sectores más tradicionales de la izquierda, su figura es percibida con una creciente desconfianza.

Se le cuestiona haber promovido la continuidad de la consulta «con o sin Iván Cepeda», una postura que sus detractores califican no como un gesto de institucionalidad, sino como una maniobra para consolidarse como el candidato con mayor estructura ante la ausencia del líder con más votos. Para el ala «cepedista», el aprovechamiento de la incertidumbre jurídica de Cepeda por parte de Barreras busca posicionar a este último como la única «opción segura» frente al riesgo de acefalía en la consulta oficial.

¿Traidor o pragmático?

En el lenguaje político interno, la pregunta sobre si Roy Barreras es un «traidor» depende de la orilla ideológica desde la cual se analice. Para el bloque conformado por figuras como María José Pizarro y Wilson Arias, su insistencia en mantener una consulta «herida de muerte» por el CNE constituye una «deslealtad» hacia la voluntad popular que respaldó a Cepeda con 1.5 millones de votos en octubre. Bajo esta premisa, la persistencia de Barreras es vista como un acto que prioriza su beneficio personal sobre la cohesión del proyecto colectivo.

En contraste, para sus defensores, Barreras no actúa como un traidor, sino como un «pragmático de Estado». Desde esta perspectiva, su labor consiste en asegurar que la coalición mantenga un vehículo electoral vigente para capturar el voto de centro, esencial para la gobernabilidad y una eventual victoria en segunda vuelta.

Aislamiento político

Tras el anuncio de que Iván Cepeda buscará llegar directamente a la «primera vuelta», el aislamiento de Roy Barreras dentro del Pacto Histórico se ha hecho evidente. La convocatoria del presidente Gustavo Petro a una movilización judicial o «tutelatón» para defender a Cepeda coloca a quienes insisten en la consulta de marzo en una posición de incómoda contradicción frente a la voluntad presidencial.

Hoy, el consenso predominante en los partidos base —Polo Democrático, UP y Colombia Humana— es que la consulta ha perdido su propósito democrático. La exigencia hacia Barreras es clara: abandonar sus aspiraciones inmediatas en favor de la unidad. Como se escucha en los círculos de poder del progresismo, el riesgo actual es que la «ambición táctica» de un solo actor termine por profundizar una división que solo favorecería a los sectores de oposición.

Cepeda ha afirmado que no permitirá que «artimañas y maniobras claramente antidemocráticas» definan el futuro del país, un mensaje que sus seguidores han interpretado como una alusión directa a la insistencia de Roy Barreras de mantener la consulta de marzo a pesar de la exclusión de Cepeda.