Desfile planetario, también conocido como alineación planetaria, en el que seis planetas del Sistema Solar podrán observarse en una misma franja del cielo durante las horas posteriores al atardecer.
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El próximo 28 de febrero de 2026, el cielo nocturno ofrecerá un espectáculo astronómico de rara belleza: un «desfile planetario» que agrupará visualmente a seis mundos de nuestro sistema solar en una misma sección de la bóveda celeste. Este fenómeno, que no se repetirá con tales condiciones de visibilidad hasta el año 2040, permitirá a los observadores terrestres contemplar una alineación casi perfecta a lo largo de la eclíptica, la línea imaginaria que marca la trayectoria del Sol y los planetas.
La observación comenzará apenas treinta minutos después del ocaso, momento en el que el horizonte occidental se convertirá en el escenario principal. «Venus, el lucero más radiante, se ubicará a baja altura escoltando a Mercurio y Saturno, mientras que Júpiter dominará las alturas del sureste escoltado por una Luna iluminada al 90%», señalan los expertos. Para los entusiastas equipados con instrumentos, Urano será perceptible mediante binoculares cerca de las Pléyades, mientras que Neptuno, el gigante helado más distante, requerirá del uso de un telescopio para ser identificado en las proximidades de Saturno.
Para disfrutar plenamente de este evento, se recomienda buscar emplazamientos con el horizonte oeste libre de obstáculos físicos y contaminación lumínica. La brevedad del fenómeno es clave: «planetas como Mercurio y Venus descenderán rápidamente tras el horizonte, por lo que la ventana de observación óptima será de apenas una hora tras la puesta del sol». La presencia de la Luna cerca de Júpiter servirá como una referencia inmejorable para orientar la mirada hacia este encuentro cósmico.
Es fundamental recordar que esta formación es, en esencia, un magistral «efecto de perspectiva desde nuestra posición en la Tierra». Aunque visualmente parecen marchar en fila, los planetas permanecen separados por vastas distancias de millones de kilómetros en sus respectivas órbitas. Esta danza celestial no es solo un deleite visual, sino un recordatorio de la precisión mecánica del sistema solar, brindando una oportunidad única para la fotografía astronómica y la divulgación científica a nivel global.
Un desfile celestial imperdible iluminará el cielo argentino en una noche épica Foto: NA