Opinión, TOP

Inteligencia artificial: ORIGEN, EVOLUCIÓN Y MÉTODO DE TRABAJO

Inteligencia artificial

Hugo Caballero Durán

Existe la creencia generalizada de que la inteligencia artificial es un fenómeno reciente. Sin embargo, su génesis técnica se remonta a 1955, cuando el término fue propuesto por John McCarthy y formalizado en la histórica Conferencia de Dartmouth de 1956. En aquel encuentro se planteó una hipótesis audaz: «que los procesos del pensamiento humano podían describirse con suficiente precisión matemática como para ser reproducidos en una máquina».

Desde su origen, el objetivo no fue emular la conciencia, sino desarrollar sistemas capaces de ejecutar tareas que, en un ser humano, requerirían inteligencia, tales como el razonamiento lógico, la resolución de problemas y el aprendizaje a partir de la experiencia.

Durante los años cincuenta y sesenta, surgieron programas pioneros capaces de demostrar teoremas y jugar ajedrez. En la década de los setenta, la Universidad de Stanford desarrolló «MYCIN», un sistema experto diseñado para diagnosticar infecciones bacterianas. Aunque su precisión fue equiparable a la de médicos residentes, dilemas éticos y legales limitaron su adopción masiva.

Posteriormente, la inteligencia artificial se integró silenciosamente en nuestra cotidianidad a través de:

Sistemas de detección de fraude bancario y filtros de correo no deseado.

Pilotos automáticos en aviación y sistemas de navegación GPS.

Algoritmos de recomendación comercial y reconocimiento óptico de caracteres.

El auge actual responde a un cambio tecnológico profundo: el paso del aprendizaje automático (Machine Learning) al aprendizaje profundo (Deep Learning). Este último, basado en redes neuronales artificiales de múltiples capas, permite analizar volúmenes masivos de información y detectar patrones complejos. La combinación de esta tecnología con el crecimiento exponencial de la capacidad computacional ha permitido hitos en medicina, logística y traducción automática, haciendo que la herramienta sea hoy «más visible y más accesible».

Método y el criterio

Mi aproximación a esta tecnología no nace del entusiasmo pasajero, sino de la comprensión de su fundamento. En el ámbito profesional, la inteligencia artificial facilita la organización de ideas y la revisión de literatura científica; en lo cultural, democratiza el acceso a la filosofía y la historia. No obstante, su uso exige un método riguroso:

Claridad en lo que se busca.

Preguntas estructuradas para obtener respuestas exactas.

Validación humana obligatoria

El usuario asume siempre el control final.

«La herramienta organiza y amplía; el criterio, la selección y la validación siguen siendo humanos».

El diálogo entre inteligencias

Un intercambio entre inteligencia humana e inteligencia artificial. Como bien ha señalado Erik Brynjolfsson: «La inteligencia artificial no reemplazará a los humanos, pero los humanos que la usen bien reemplazarán a los que no la usen». Comprender su origen y evolución es, por tanto, indispensable para enfrentar con responsabilidad los desafíos de una transformación social que ya es imparable.