Política
Primicia Diario
Libardo Asprilla presenta una plataforma legislativa cimentada en su propia historia de superación, transformando su vivencia personal de llegar a Bogotá con «mil pesos en el bolsillo» en una robusta agenda de dignidad laboral. Su propuesta central busca dignificar a los más de 13 millones de colombianos en la informalidad a través del «Sello Colombia Incluyente», una iniciativa que pretende convertir el éxito de sus políticas locales en Bogotá en una Ley de la República. Esta visión apuesta por reemplazar el asistencialismo por incentivos reales a la inclusión, donde los beneficios estatales y contratos públicos estén estrictamente condicionados a la contratación efectiva de jóvenes, mujeres y comunidades étnicas.
Más allá del ámbito laboral, Asprilla plantea un compromiso integral con la «paz territorial» y la justicia social, enfocándose en regiones históricamente olvidadas como su natal Chocó. Su agenda incluye reformas clave al Sistema General de Participaciones para garantizar servicios básicos, un marco nacional de alivio a deudas hipotecarias y una seguridad ciudadana basada en la prevención social obligatoria. Con una autonomía declarada que prioriza las causas sobre los personalismos, el candidato se propone «incomodar a la institucionalidad» para cerrar la brecha entre las promesas constitucionales y la realidad cotidiana de las periferias del país.
Primicia Diario entrevistó al aspirante a la Cámara de Representantes, Libardo Asprrilla en los siguientes términos:
¿Cómo influye su historia de superación («mil pesos en el bolsillo») en su visión legislativa?
–Mi historia es una experiencia política. Llegué a Bogotá con poco, como millones que buscan oportunidades. Esa realidad me impulsa a legislar por los 13 millones de informales que ganan menos del mínimo; no les falta esfuerzo, les falta un sistema que no deje su trabajo en la precariedad. Quiero cambiar las reglas para que el «rebusque» sea empleo digno con derechos.
¿Qué lecciones de su paso por el Concejo y el IPES llevará a la Cámara?
-Que la inclusión funciona cuando es política pública. Aprendí que el Estado debe incentivar y proteger al trabajador, no perseguirlo. Llevaré soluciones locales a leyes nacionales para que las reglas le sirvan a la gente y no al revés.
¿Cuál será su «caballo de batalla» para la economía popular?
-Convertir el Sello Bogotá Incluyente en Ley de la República. Mi apuesta es pasar del asistencialismo a un sistema de reglas e incentivos que transforme la economía popular en un motor de desarrollo y emprendimiento real, garantizando que trabajar sí permita salir adelante.
¿Cómo incentivará a las empresas para cerrar brechas laborales?
-Condicionaré los beneficios del Estado a la inclusión real. Primero, una ley para atar contratos estatales y exenciones tributarias a la contratación de jóvenes, mujeres cuidadoras y comunidades étnicas. Segundo, fortaleceré la inspección laboral para que las cuotas no sean solo papel. Tercero, promoveré formación dual conectada a vacantes reales.
¿Propone llevar el modelo de alivio de deudas de vivienda al nivel nacional?
-Sí. Propondré un marco nacional de reestructuración de deudas hipotecarias para hogares vulnerables. No es regalar vivienda, es evitar que las familias la pierdan por crisis que no provocaron, aplicando reglas claras y control político.
¿Qué reformas urgen para la «paz territorial» en regiones como el Chocó?
-La paz se logra cuando el Estado cumple. Urge reformar el Sistema General de Participaciones para que los recursos de salud y agua lleguen al territorio, implementar la Reforma Rural Integral, garantizar la consulta previa étnica y reformar el Código de Policía para que priorice la prevención y el empleo juvenil sobre la reacción.
¿Cuál es su compromiso con la representación de las comunidades afrocolombianas?
-Mi compromiso es incomodar a la institucionalidad. La deuda con la periferia es histórica. Mi tarea será cerrar la brecha entre los derechos que dicta la Constitución y la realidad en empleo, salud y educación. No es discurso identitario, es control político para una igualdad cotidiana.
¿Cómo mantendrá su autonomía frente a grandes coaliciones en 2026?
– Mi autonomía se basa en causas, no en personalismos. He trabajado con diversos liderazgos, pero mi brújula es una agenda propia: trabajo digno e inclusión. Apoyaré lo que beneficie al país y señalaré con responsabilidad lo que se aleje de ese propósito.
¿Qué leyes impulsará para fortalecer la seguridad sin descuidar la inversión social?
-Reformaré el Código de Policía para que la prevención social sea obligatoria, integrando deporte y empleo. Además, lideraré una bancada de congresistas por Bogotá para defender la inversión en localidades vulnerables; la seguridad real es proteger a la gente antes de que el delito ocurra.
¿Cuál será su primera acción el 20 de julio de 2026?
-Radicaré el proyecto de ley «Sello Colombia Incluyente». Es el paso definitivo para que la inclusión de jóvenes, mujeres y población étnica deje de ser un discurso y se convierta en una política pública que permita vivir con dignidad en todo el país.
«Llegué a Bogotá con poco, como millones que buscan oportunidades. Esa realidad me impulsa a legislar por los 13 millones de informales que ganan menos del mínimo; no les falta esfuerzo».
