Primicia Diario
En los pasillos del poder se dice que la política es el arte de sumar, pero para Roy Barreras, las matemáticas parecen no estar de su lado. A pesar de una movilización sin precedentes y una estrategia de inversión que ha inundado las regiones con su imagen, los resultados de la encuesta Invamer para Noticias Caracol y Blu Radio han caído como un balde de agua fría sobre su cuartel de campaña.
Una inversión de dimensiones «continentales»
Barreras no ha escatimado en recursos. Su campaña ha desplegado una maquinaria publicitaria que abarca desde vallas en los 1.102 municipios del país hasta una presencia masiva en medios digitales, buscando capturar el voto del centro y los sectores liberales. El exembajador ha centrado su discurso en la «seguridad total» y la tecnificación de la fuerza pública, proponiendo incluso la adquisición de 10.000 drones para patrullar los barrios de Colombia, una inversión que él mismo defiende como necesaria para «resetear» la seguridad nacional.
A esto se suma su gira nacional, donde ha sostenido reuniones con más de 400 alcaldes y ha buscado el respaldo de 65.000 juntas de acción comunal, intentando consolidar un «aparato» electoral que le garantice los 3 millones de votos que se trazó como meta mínima para la consulta de marzo.
El revés frente al «Efecto Quintero»
Sin embargo, el despliegue de recursos no se ha traducido en intención de voto. La encuesta publicada hoy muestra un escenario demoledor para las aspiraciones del líder liberal:
Daniel Quintero encabeza la consulta del Frente por la Vida con un abrumador 68,1%.
Roy Barreras, pese a su omnipresencia mediática, aparece rezagado en el segundo lugar con apenas el 23%.
Este resultado sugiere que el electorado de izquierda y centro-izquierda está privilegiando la narrativa de renovación y el discurso de choque de Quintero sobre la experiencia y el pragmatismo que Barreras intenta proyectar. Mientras Quintero capitaliza su gestión en Medellín y su imagen de «ingeniero frente al sistema», Barreras lucha por sacudirse la imagen de político tradicional ante un votante que parece demandar caras nuevas.
A pocos días de la cita en las urnas del 8 de marzo, la crónica de esta jornada deja una lección clara para la política colombiana: en la era de la opinión digital y la polarización, las millonarias inversiones en maquinaria ya no garantizan el primer lugar en el podio.

