Abelardo de la Espriella, candidato presidencial y José Manuel Restrepo Abondano. fórmula vicepresidencial
Jorge Enrique Giraldo Acevedo
Me parece un acierto que el candidato Abelardo de la Espriella haya elegido como fórmula vicepresidencial a un perfil técnico y experto en finanzas: el economista y exministro José Manuel Restrepo Abondano. Sin embargo, resulta preocupante la proliferación de ataques personales entre quienes aspiran a suceder al actual mandatario el próximo 7 de agosto. Los colombianos demandamos debates de altura, centrados en propuestas serias para recomponer el país, especialmente en áreas críticas como el sistema de salud, la seguridad y la economía.
En ese sentido, resultan infundadas las críticas dirigidas a De la Espriella por su labor como abogado litigante en procesos penales complejos. Es fundamental recordar que la misión de un jurista es defender los derechos e intereses de sus clientes bajo el amparo de la ley; después de todo, ningún penalista trabaja para defender «ángeles, serafines ni querubines». Si censuramos esta labor, tendríamos que descalificar a grandes referentes actuales como Jaime Granados o Francisco Bernate, e incluso a figuras históricas de la talla de Jorge Eliécer Gaitán o el célebre «tumba decretos» César Castro Perdomo.
Para concluir, la esencia de la abogacía reside en el equilibrio y la justicia, incluso en las circunstancias más difíciles. Como bien sentenció Charles Dickens: «Si no hubiese gente mala, no habría buenos abogados». Esta profesión exige astucia y rectitud, recordando siempre las palabras de Victor Hugo: «Ser bueno es fácil. Lo difícil es ser justo». El debate electoral debe superar el señalamiento del oficio legal para enfocarse en la construcción de una nación donde la verdad y la justicia imperen siempre.
