Elena Rybakina, la reina del tenis en el mundo.
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Melbourne ha coronado a una nueva reina que juega al ajedrez con la raqueta. Elena Rybakina no solo venció a la número uno, sino que derrotó a sus propios fantasmas de 2023 en una exhibición de resiliencia. En un deporte a menudo definido por el volumen de los gritos, Rybakina dejó que su servicio letal y su silencio inquebrantable hablaran por ella.
La victoria de Elena Rybakina en el Abierto de Australia 2026 trasciende el mero éxito estadístico; representa la consolidación de un cambio de guardia en el tenis femenino global. Tras una batalla de alta tensión que se extendió por dos horas y dieciocho minutos, la tenista kazaja alcanzó la proeza de destronar a la vigente número uno y bicampeona del certamen, Aryna Sabalenka. Este triunfo no solo le otorga su segundo título de Grand Slam, sino que la entrona como la figura más dominante en el amanecer de la temporada.
Resiliencia y épica
El duelo final se transformó en una coreografía de potencia y emociones encontradas, donde Rybakina logró redimirse de la final perdida ante la misma oponente en 2023. El tercer set quedará registrado en los anales del torneo como una muestra de supervivencia deportiva. Cuando Sabalenka, haciendo gala de su jerarquía, se impuso con un contundente «tres a cero» inicial que parecía sentenciar su tricampeonato, emergió la versión más cerebral de la kazaja. Sin rastro de desesperación, Rybakina recuperó la consistencia en su servicio y encadenó cinco juegos consecutivos para inclinar la balanza a su favor.
El servicio como sentencia
Fiel a su identidad tenística, la campeona clausuró el encuentro con un «ace» inapelable, sumando un acumulado de cuarenta y siete saques directos durante el torneo. Más allá del potente servicio de más de 190 km/h, la clave residió en una gestión emocional impecable. Rybakina logró neutralizar seis de las ocho oportunidades de quiebre que enfrentó, una estadística que refleja su capacidad para mantener la calma bajo la presión extrema de un estadio volcado al espectáculo. Con esta victoria, la jugadora ostenta una racha impresionante de veinte triunfos en sus últimos veintiún partidos, posicionándose como la raqueta más en forma del circuito WTA.
Un legado histórico
Este trofeo no solo enriquece su palmarés tras el éxito en Wimbledon 2022, sino que redefine su estatus geopolítico y profesional. Rybakina escalará hasta el tercer puesto del escalafón mundial este lunes, consolidando a Kazajistán como una potencia emergente en el deporte blanco. Además del prestigio, la victoria le asegura un premio económico de cuatro millones cien mil dólares australianos, una cifra récord que subraya el crecimiento del tenis femenino.