Según la federación local de colombofilia, el cielo se ha convertido en una «autopista hostil» donde el zumbido de los algoritmos está desplazando a la naturaleza.
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Curiosidades
En el corazón de Europa, una huelga silenciosa ha paralizado los cielos de Bélgica. No se trata de pilotos comerciales, sino de las alas más antiguas del continente.
En un pequeño municipio costero, los criadores de palomas mensajeras han decretado el cese total de sus vuelos. ¿La razón? Una guerra declarada contra los drones de reparto. Según la federación local de colombofilia, el cielo se ha convertido en una «autopista hostil» donde el zumbido de los algoritmos está desplazando a la naturaleza.
Los expertos denuncian que estos dispositivos de última milla no solo estresan a las aves con frecuencias inaudibles para el humano, sino que desorientan su brújula biológica. Ante la amenaza de «depredadores de metal», los gremios exigen hoy lo impensable: la creación de reservas aéreas exclusivas para la fauna.
Es el choque inevitable entre la tradición milenaria y la logística del futuro. Un recordatorio de que, en la carrera por la inmediatez, podríamos estar perdiendo el derecho al silencio en nuestro propio horizonte.
En un pequeño municipio costero, los criadores de palomas mensajeras han decretado el cese total de sus vuelos. ¿La razón? Una guerra declarada contra los drones de reparto.