Delcy Rodríguez, asumió la presidencia de Venezuela y lidera el Consejo de Ministros para garantizar la paz y la soberanía nacional.
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Caracas- Venezuela
Tras los vertiginosos eventos del pasado fin de semana, Delcy Eloína Rodríguez Gómez ha hecho historia de la manera más imprevista. Este lunes, 5 de enero de 2026, se ha convertido oficialmente en la primera mujer en asumir la jefatura de Estado en la historia de Venezuela. Su ascenso como «presidenta encargada» fue formalizado por el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) tras la captura de Nicolás Maduro por fuerzas de élite estadounidenses, en una operación que ha dejado al país en un estado de conmoción absoluta.
El linaje de la «furia bolivariana»
Nacida el 18 de mayo de 1969 en Caracas, la vida de Delcy Rodríguez, de 56 años, ha estado marcada por la política desde la cuna. Es hija de Jorge Antonio Rodríguez, fundador de la Liga Socialista, quien murió bajo custodia policial en 1976. Este episodio trágico no solo forjó su carácter, sino que alimentó una retórica de confrontación permanente contra lo que ella denomina «la burguesía y el imperialismo».
Abogada de la Universidad Central de Venezuela, Rodríguez es una de las figuras más académicas del chavismo, con posgrados en la Universidad de París X Nanterre y una maestría en la Universidad Birkbeck de Londres. Sin embargo, su currículo se define más por su lealtad incondicional que por sus títulos.
«La Tigresa»
Apodada «la tigresa» por su estilo implacable, Rodríguez ha sido la «mano de hierro» en carteras estratégicas:
Como Canciller, protagonizó enfrentamientos históricos en la OEA, defendiendo la soberanía con un lenguaje incendiario.
En 2017 presidió la Asamblea Nacional Constituyente, el órgano que neutralizó a la oposición y blindó al madurismo.
Desde 2018, como Vicepresidenta Ejecutiva, acumuló un poder sin precedentes al controlar el Ministerio de Economía y, más recientemente, el Ministerio de Petróleo (PDVSA).
El eje del poder real
Su ascenso consolida el dominio del clan familiar. Mientras ella asume la presidencia, su hermano, Jorge Rodríguez, ha sido ratificado este mismo lunes como presidente de la Asamblea Nacional. Juntos forman un binomio indisoluble: mientras él maneja la ingeniería electoral, ella gestiona la operatividad del Estado. En caso de ausencia de Delcy, la Constitución dictamina que el mando recaería, irónicamente, en su hermano Jorge.
Presidencia entre sanciones y pragmatismo
A pesar de su retórica de resistencia institucional, donde califica la detención de Maduro como un «secuestro», Rodríguez ha mostrado un inesperado pragmatismo. En su primer mensaje oficial, dejó entrever canales de comunicación con Washington para evitar una mayor escalada militar. No obstante, el desafío es monumental: la nueva presidenta sigue bajo estrictas sanciones de EE. UU. y la Unión Europea, lo que convierte cualquier negociación en un laberinto jurídico.
Con el respaldo de las Fuerzas Armadas y el control de las instituciones, Delcy Rodríguez se enfrenta ahora a la misión de su vida: sobrevivir al colapso del madurismo o pilotar la transición más compleja de la región.