Andrés Franco, un artista que transformó un pasado lúgubre en una prometedora carrera musical
Juan David Tejada, un empresario cuya vida personal ha quedado expuesta tras su tumultuoso vínculo con la influenciadora Aída Victoria Merlano.
María Andrea Garcia J.
Farándula
Primicia Diario
En el complejo ecosistema digital de Colombia, el alias «El Agropecuario» ha dejado de pertenecer a un solo individuo para convertirse en el epicentro de una curiosa confusión mediática. Bajo este apelativo conviven dos figuras con trayectorias disímiles: Andrés Franco, un artista que transformó un pasado lúgubre en una prometedora carrera musical, y Juan David Tejada, un empresario cuya vida personal ha quedado expuesta tras su tumultuoso vínculo con la influenciadora Aída Victoria Merlano.
Redención a través de la música popular
El «Agropecuario» original es Andrés Franco, un intérprete nacido en Itagüí cuya biografía parece extraída de una novela de realismo social. Antes de conquistar los escenarios, Franco dedicó catorce años de su vida a la industria funeraria familiar, desempeñando labores que incluían necropsias y levantamientos cadavéricos. Fue este «oficio de la muerte» el que financió sus estudios en el Conservatorio de Cali, permitiéndole forjar una identidad artística que hoy celebra la vida rural y la música tradicional. A través de plataformas como TikTok, Franco se ha consolidado como un referente de superación personal, conectando con una audiencia que valora su autenticidad y su estética de poncho y sombrero.
Torbellino de la farándula
La opinión pública ha bautizado también como «El Agropecuario» a Juan David Tejada, un empresario caleño que saltó al estrellato digital no por su voz, sino por su relación sentimental con Aída Victoria Merlano. Tejada, quien inició su trayectoria comercial vendiendo arepas durante la crisis sanitaria para luego escalar hacia la distribución de ganado, se convirtió en una figura recurrente en las crónicas sociales durante 2024 y 2025. Sin embargo, lo que comenzó como un romance idílico que derivó en el nacimiento de su hijo, Emiliano, ha mutado en una agria disputa pública al despuntar el 2026.
Crisis familiar y el eco de los tribunales
La ruptura entre Tejada y Merlano ha desencadenado una confrontación que trasciende lo privado. La influenciadora ha denunciado ante sus millones de seguidores presuntos incumplimientos en la manutención del menor y un abandono afectivo durante las primeras semanas de vida del infante. La respuesta de Tejada, marcada por la filtración de conversaciones privadas y declaraciones polémicas donde admite haber perdido el control ante supuestas ofensas, ha encendido las alarmas sobre la violencia de género y la responsabilidad parental en la era de la sobreexposición.
Alianzas inesperadas
El más reciente capítulo de esta trama ocurrió en diciembre de 2025, cuando Tejada sorprendió a la audiencia al aparecer en una transmisión en vivo junto al «streamer» Westcol, también antiguo compañero sentimental de Merlano. Este encuentro, interpretado por muchos como una estrategia de provocación, ha alimentado la narrativa de un bloque de oposición mediática contra la barranquillera. Mientras tanto, el término «El Agropecuario» continúa navegando entre estos dos mundos: el de la música que busca rescatar las raíces del campo y el del escándalo que parece no tener fin.
