Opinión, TOP

Las Elecciones de 2026: ENTRE LA TENSIÓN Y LA ESPERANZA

 

José Douglas Lasso Duque

«La vida tiene más ilusión de la que logramos con nuestros sueños».

Las elecciones de este domingo 8 de marzo se perfilan como las más expectantes de nuestra historia reciente. La jornada está marcada por una profunda tensión entre las diversas bancadas políticas y por los fenómenos emocionales propios de una contienda que definirá el rumbo del Senado y la Cámara, sirviendo además como el gran termómetro para las presidenciales de mayo.

Lo particular —y preocupante— de este proceso es su carácter atípico. Contrario a los principios constitucionales y a la ética que debería garantizar estos comicios, asistimos a un desbordamiento del poder. Nos encontramos ante un juego desmesurado de provocaciones y un discurso electorero irresponsable que parece desconocer la delicada situación global en materia de seguridad y violencia, de la cual Colombia no es ajena.

Pese a esta estrategia de confrontación impuesta para atraer al electorado, es imperativo que prevalezca la Democracia. El coraje de la ciudadanía debe imponerse frente a la confusión, demostrando un sentido de pertenencia inquebrantable. La madurez de la mayoría, que anhela la paz total y la armonía, será el escudo frente a las dialécticas incendiarias que, afortunadamente, no lograrán su objetivo. Aunque el panorama no será perfecto —pues persisten sombras como el vandalismo o la compra de votos—, debe reinar un clima de sensatez que solidifique los resultados.

Vale la pena resaltar que, en este ejercicio democrático, diversas regiones elegirán a profesionales jóvenes y estudiosos con un alto espíritu social. Estos nuevos liderazgos son quienes contribuirán a la formación del país que todos soñamos: una nación que requiere líderes emprendedores capaces de combatir la corrupción y la codicia enraizadas en los altos cargos del Estado, males que han quedado en evidencia recientemente pese a los esfuerzos del Ejecutivo por erradicarlos.