Noticias, TOP

El ocaso de una era: CRÓNICA DE UNA MADRUGADA QUE CAMBIÓ A VENEZUELA

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, en poder de los Estados Unidos 

 

 

 

 

Primicia Diario

Internacional 

Bajo el manto de una oscuridad total, rota únicamente por el resplandor de las trazadoras sobre el Ávila, el destino de Venezuela dio un giro irreversible. Lo que comenzó como un rumor en las frecuencias de radio militares terminó con la noticia que ha sacudido los cimientos de la geopolítica global: la captura de Nicolás Maduro.

Rayos en la noche caraqueña

Fuentes de inteligencia confirman que unidades de élite, «incluyendo el mítico Delta Force», ejecutaron incursiones relámpago en el corazón de Caracas durante la madrugada. La operación fue amparada por ataques aéreos de precisión quirúrgica dirigidos a puntos neurálgicos de la defensa venezolana, tales como el emblemático Fuerte Tiuna y diversas instalaciones estratégicas en los estados de Miranda y La Guaira.

De la extracción al asfalto neoyorquino

La narrativa internacional detalla un proceso de extracción cinematográfico. Tras ser retirados de suelo venezolano, Nicolás Maduro y Cilia Flores fueron trasladados inicialmente a un buque de la Armada estadounidense en aguas internacionales, para luego ser escoltados en un Boeing 757 militar hacia el norte. Al aterrizar en el Aeropuerto Stewart de Nueva York, el otrora hombre fuerte de Miraflores fue recibido por un contingente de agentes de la DEA y el FBI, marcando el inicio de su reclusión en el «Metropolitan Detention Center de Brooklyn».

El banquillo de los acusados

El proceso legal que aguarda en el Distrito Sur de Nueva York es de proporciones históricas. Maduro enfrenta un pliego de cargos que incluyen «narcoterrorismo, conspiración para la importación de cocaína y tráfico de armas». Se trata de un expediente sólido, cimentado en las acusaciones de 2020 y robustecido por pruebas recolectadas en los últimos meses por la justicia estadounidense.

Entre el «secuestro» y la resistencia

Desde el Palacio de Miraflores, la retórica oficial ha sido de fuego y denuncia. La vicepresidenta Delcy Rodríguez no ha escatimado en adjetivos, calificando la operación como un «secuestro y una agresión militar cobarde contra un presidente en ejercicio», al tiempo que exige una fe de vida inmediata de la pareja presidencial. Por su parte, figuras como Diosdado Cabello han intentado mantener la cohesión de las fuerzas de seguridad, insistiendo en que la cadena de mando permanece intacta y que el país «no se convertirá en una colonia del imperio».

El tablero internacional

Mientras el gobierno venezolano acusa a la administración de Donald Trump de orquestar este golpe con el único fin de «saquear los recursos energéticos y minerales de la nación», el mundo observa con cautela. Caracas ya ha elevado su protesta ante la ONU, recibiendo el espaldarazo diplomático de aliados históricos como Rusia e Irán, quienes condenan lo que consideran una violación flagrante a la soberanía nacional.

La historia se escribe hoy entre los tribunales de Manhattan y las calles de una Caracas que aún intenta asimilar el estruendo de una noche que ya es leyenda.

Trump empuja a Venezuela al caos con una intervención militar ilegal