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¿Renovación o herencia?: LA LISTA DE LA VERGÜENZA

La «Lista de la vergüenza» expone cómo la politiquería instrumentaliza a sus familiares para perpetuar el control de los recursos económicos. Es el retrato de clanes que, acostumbrados a parasitar el erario, bloquean la renovación para seguir viviendo a expensas del Estado.

 

 

Política

Primicia Diario

El panorama político colombiano se enfrenta nuevamente a lo que la opinión pública ha bautizado como la «Lista de la vergüenza», un inventario que desnuda las pretensiones de la vieja politiquería por perpetuarse en el poder a través de sus núcleos familiares. Esta estrategia, lejos de ser una renovación, se consolida como un mecanismo para garantizar que los recursos económicos del Estado permanezcan bajo el control de los mismos clanes que se han acostumbrado a parasitar el erario público.

Bajo la lupa de la opinión pública y el riguroso análisis de Julio Sánchez Cristo en La W, se ha revelado lo que el periodismo de investigación denomina la «Lista de la vergüenza». Este inventario del nepotismo electoral expone a los herederos del poder que, lejos de proponer una renovación democrática, operan como piezas de ajedrez en una estrategia de clanes para perpetuar su control burocrático y eludir inhabilidades legales.

A la lista inicialmente divulgada se suman nombres de alto perfil que confirman la magnitud de esta red de sucesión familiar en todo el país:

Antioquia y el eje de Medellín: Destaca con particular fuerza Juliana Gutiérrez Zuluaga, hermana del actual alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, quien encabeza la lista al Senado por el movimiento Creemos. En este mismo entramado aparece José Miguel Zuluaga, primo del mandatario, quien actuaría como su fórmula a la Cámara. La mesa de investigación subrayó el riesgo ético de que el presupuesto de la segunda ciudad más importante del país sirva de plataforma para estas aspiraciones familiares.

Caribe y sus clanes inamovibles: A los ya mencionados Arturo Char y Julio Elías Vidal (hermano del «Ñoño» Elías), se añade María Camila Salas, cuñada del gobernador de Bolívar, Yamil Arana, quien aspira a una curul en la Cámara por el Partido Conservador. Asimismo, se cuestiona el nexo entre Lidio García y su primo Dumek Turbay, actual alcalde de Cartagena, como un ejemplo de la concentración del poder regional.

Santanderes y los nexos de pareja: En Norte de Santander, resalta Girley Vargas, esposa del alcalde de Cúcuta, Jorge Acevedo, quien busca un escaño en el Senado. En Santander, el fenómeno se agudiza con Lina Barrera, exesposa de Iván Díaz Mateus y, por ende, excuñada del actual gobernador Juvenal Díaz; Barrera aspira a la Cámara por el Partido Conservador pese a las fracturas internas del clan.

Valle, Huila y Risaralda: En el Valle del Cauca, se suma Juan Camilo Vélez, hijo del alcalde de Tuluá, Gustavo Vélez, como candidato al Senado por el Partido Conservador. En el Huila, la candidatura de María Lucía Villalba, hija del gobernador Rodrigo Villalba, se consolida bajo las banderas del Nuevo Liberalismo, siendo uno de los puntos más críticos del debate. En Risaralda, destaca el salto de Diego Patiño Amariles al Senado, impulsado por su hijo, el gobernador Juan Diego Patiño, mientras que la esposa del alcalde de Pereira, María Irma Noreña, ha estado bajo la lupa de la Procuraduría por presunta participación indebida en política para favorecer su aspiración.

Cundinamarca y el Nuevo Liberalismo: Aparece en los registros Liset Andrea Reina Buya, esposa del alcalde de Tocancipá, Walfrando Forero, quien aspira al Senado por el Centro Democrático. Por su parte, el Nuevo Liberalismo —partido de los hermanos Galán— enfrenta serias críticas por abrir sus listas a figuras como la mencionada hija del gobernador del Huila, contradiciendo, según la mesa de La W, las banderas de meritocracia y renovación con las que resurgió la colectividad.

Julio Sánchez Cristo ha sido enfático al señalar que esta práctica no es solo una falta de méritos, sino un bloqueo sistémico a la meritocracia. La sospecha de que los recursos de alcaldías y gobernaciones, administradas por sus propios parientes, estén aceitando estas campañas, configura un escenario donde el líder social independiente queda asfixiado por maquinarias alimentadas con «sangre azul» política».