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«Modalidad digestiva»: HURTO DE UNA ESMERALDA DE MIL MILLONES

El hombre fue capturado tras ser señalado de tragarse una esmeralda valorada en $1.000.000. El incidente, que ya es objeto de investigación judicial, ha puesto en alerta a los comerciantes del centro de Bogotá. 

 

 

Rafael Camargo Vásquez

Judicial 

Un hecho que parece sacado de una novela policíaca ocurrió en una prestigiosa joyería del centro de Bogotá (sector de la Avenida Jiménez), donde un hombre fue capturado tras ser señalado de tragarse una esmeralda valorada en $1.000.000. El incidente, que ya es objeto de investigación judicial, ha puesto en alerta a los comerciantes del sector.

Detalles del suceso

El sujeto ingresó al establecimiento simulando interés en adquirir una gema de alta calidad. Mientras examinaba la piedra, aprovechó un descuido de los dependientes para introducirla en su boca y deglutirla rápidamente.

Los encargados del local notaron la ausencia de la pieza de inmediato. Al confrontar al sospechoso, este negó tenerla, pero su actitud nerviosa y la revisión de las cámaras de seguridad del local confirmaron el movimiento sospechoso hacia su boca.

La Policía Metropolitana de Bogotá fue alertada y procedió a la detención del individuo. Ante la sospecha de que la gema se encontraba en su tracto digestivo, el hombre fue trasladado a un centro asistencial bajo custodia.

Procedimiento médico y legal

Para confirmar el paradero de la esmeralda, las autoridades siguieron un protocolo estricto:

Se realizó una radiografía abdominal donde se identificó un objeto extraño de alta densidad compatible con la piedra preciosa.

El sospechoso fue sometido a observación médica para que la gema fuera expulsada de manera natural, proceso monitoreado por agentes de la Sijín para garantizar la cadena de custodia de la evidencia.

Una vez recuperada la esmeralda, el hombre fue puesto a disposición de la Fiscalía General de la Nación, donde enfrentará cargos por hurto calificado.

Comerciantes de la zona han solicitado reforzar las medidas de seguridad, como el uso de pinzas obligatorias y vitrinas cerradas durante la exhibición, para evitar que esta técnica de «hurto interno» se repita.