La geopolítica mundial ha saltado por los aires . En una sesión de urgencia que pasará a la historia, la mayoría de las potencias del Consejo de Seguridad de la ONU han cerrado filas para condenar lo que califican como una agresión militar sin precedentes: el asalto de fuerzas estadounidenses en Caracas que culminó con la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores.
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Internacional
La geopolítica mundial ha saltado por los aires este lunes, 5 de enero de 2026. En una sesión de urgencia que pasará a la historia, la mayoría de las potencias del Consejo de Seguridad de la ONU han cerrado filas para condenar lo que califican como una agresión militar sin precedentes: el asalto de fuerzas estadounidenses en Caracas que culminó con la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores.
Rusia y China denuncian «anarquía»
El embajador ruso, Vassily Nebenzia, no se guardó calificativos al describir la intervención del pasado sábado como un presagio del regreso a la era de la ilegalidad. Según el diplomático, Washington ni siquiera intenta ocultar sus ambiciones hegemónicas: «Resulta especialmente desazonador el terrible cinismo con el que Washington busca establecer un control ilimitado sobre los recursos naturales de Venezuela».
Por su parte, el representante de China, Fu Cong, denunció que Estados Unidos ha «pisoteado adrede» la soberanía venezolana. El gigante asiático fue tajante al exigir que se garantice la seguridad personal de los detenidos y su «liberación de una vez por todas», advirtiendo que este ataque supone una amenaza directa para la paz en toda América Latina.
Latinoamérica alza la voz:
La región no ha quedado indiferente ante los bombardeos estratégicos en Fuerte Tiuna y La Carlota. Sergio Franca Danese, embajador de Brasil, calificó la acción como una «gravísima afrenta» y un precedente peligroso, recordando que es la primera vez que se produce una agresión armada de esta magnitud con muerte de civiles en un país latinoamericano.
Desde Colombia, la embajadora Leonor Zalabata instó al Consejo a cumplir con su responsabilidad primordial de mantener la paz, mientras que el representante venezolano, Samuel Moncada, clamó por el respeto a la inmunidad de Maduro como jefe de Estado en ejercicio.
El silencio incómodo de Europa
Incluso los aliados tradicionales de Washington han mostrado fisuras. El Reino Unido y Francia han evitado dar un respaldo cerrado a la operación militar. James Kariuki, por Londres, enfatizó el compromiso con las bases esenciales del Derecho Internacional, mientras que el francés Jérôme Bonnafont sentenció que «esta agresión es contraria a la solución pacífica de los conflictos» y defendió que la transición política debe ser asunto exclusivo de los venezolanos.
Caracas bajo fuego y Nueva York bajo custodia
Mientras en Venezuela la vicepresidenta Delcy Rodríguez asume el mando provisional en un clima de alta tensión e incertidumbre, Maduro y Flores ya duermen en celdas federales en Nueva York. Tras comparecer ante el juez el pasado domingo, ambos se declararon «no culpables» de los cargos de narcoterrorismo, en un proceso judicial que promete ser tan explosivo como la operación militar que los llevó allí.
La ONU se enfrenta ahora a su mayor crisis de credibilidad: ¿prevalecerá la fuerza de los hechos consumados o el peso del Derecho Internacional?