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El último vuelo del «Aventurero»: ELEGÍA Y MEMORIA DE YEISON JIMENEZ

Yeison Orlando Jiménez Galeano (Q.E.P.D.)

 

Óscar Javier Ferreira Vanegas

Primicia Diario

La música popular colombiana se ha vestido de luto riguroso. La madrugada de este 10 de enero de 2026, una noticia estremecedora sacudió los cimientos del folclore nacional: la desaparición física de Yeison Orlando Jiménez Galeano. El joven cantautor, nacido en las entrañas de Manzanares, Caldas, partió de este mundo tras un fatídico accidente aéreo en inmediaciones de Paipa, Boyacá, dejando un vacío irreparable en la industria y en el corazón de millones de seguidores.

Desde la Sociedad de Autores y Compositores de Colombia (Sayco), el maestro Óscar Javier Ferreira Vanegas ha liderado un homenaje que trasciende lo informativo para adentrarse en lo poético, recordando al hombre que transformó el esfuerzo en melodía.

De la central de abastos al olimpo musical

La historia de Yeison Jiménez no fue un camino de rosas, sino de resiliencia. A los 13 años, mientras otros vivían la despreocupación de la adolescencia, él cargaba bultos en la central de abastos de Bogotá. Fue allí, entre el frío de la madrugada y el aroma de los aguacates, donde nacieron sus primeras letras. Apoyado por la fe de comerciantes que creyeron en su talento, grabó sus temas iniciales, logrando que su voz comenzara a retumbar en las emisoras de las principales capitales.

Su trayectoria fue una escala incesante de triunfos. Desde sus victorias infantiles en festivales de Caldas hasta su paso por escenarios nacionales como el «Festival del Pasillo» en Aguadas, Jiménez demostró una «grandeza inefable». Su consolidación definitiva llegó con himnos del despecho y la vida cotidiana como «Aventurero», «Ni tengo ni necesito» y «Ya no mi amor», éxitos que lo posicionaron como una de las figuras más influyentes del género norteño y popular en Latinoamérica.

Elegía a un «Guerrero Indomable»

El maestro Ferreira Vanegas, en una pieza lírica cargada de sentimiento, describe al artista como un «ave fénix del amor» y un «espíritu incesante» que supo vencer las «fronteras de miedo» y la precariedad de las calles.

«Yeison fue, al igual que Job, un espíritu incesante; un gran guerrero indomable que, cuando la fama llegó, siguió sencillo y amable», rezan los versos de la elegía escrita en su honor.

Su paso por la televisión nacional como jurado en «Yo Me Llamo» en 2021, mostró a un hombre de criterios justos y conocimientos profundos, ganándose el respeto de críticos y colegas. Pese al brillo de las luces y el clamor de los estadios, su esencia permaneció intacta: la de aquel humilde trovador que un día escuchó la voz de la inspiración en medio de la adversidad.

Un aplauso eterno

Hoy, la gran familia Sayco y el país entero despiden a un socio ilustre, a un hijo devoto y a un ídolo de masas. Sus restos descansan, pero su legado queda blindado en la memoria colectiva. Como bien señala la elegía del maestro Ferreira: «Hoy Dios quiso que cantaras en los coros celestiales».

El público colombiano, conmovido, ofrece un último aplauso a la humildad de un hombre que escribió su nombre entre los más grandes, recordándonos que el éxito es, ante todo, una cuestión de corazón y perseverancia.