El presidente Petro le entregó a Colombia el nuevo pasaporte de alta tecnología con estándares globales.
Primicia Diario
El presidente Gustavo Petro presentó el nuevo modelo de pasaporte colombiano, un documento que apuesta por la soberanía de datos y la modernización tecnológica. A partir de abril de 2026, el Gobierno iniciará la entrega de las primeras 50.000 libretas, las cuales integran elementos de seguridad avanzados como microchips de última generación, fotografía fantasma y tintas metálicas.
Innovación y cultura en un solo documento
Durante la presentación en la Casa de Nariño, el mandatario destacó que el diseño rinde homenaje al patrimonio nacional con figuras precolombinas y las emblemáticas «mariposas amarillas» de la literatura garciamarquiana. Petro subrayó que el documento es uno de los más seguros del mundo, permitiendo que las autoridades migratorias verifiquen su validez en tiempo real. «Es una nueva tecnología que implica seguridad para los colombianos y para el mundo en general», afirmó el jefe de Estado.
Transición y estándares internacionales
La canciller Yolanda Villavicencio Mapy precisó que el nuevo pasaporte cumple estrictamente con las normas de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI). Sobre la implementación, destacó los siguientes puntos:
El Estado asumirá el control directo de la información ciudadana sin intermediarios.
En la primera fase, la Casa da Moeda de Portugal fabricará las libretas, pero el proceso se nacionalizará progresivamente en la Imprenta Nacional de Colombia.
Los ciudadanos no están obligados a renovar su pasaporte vigente; este seguirá siendo válido hasta su fecha de vencimiento.
El precio solo se ajustará según el IPC, sin incrementos adicionales por la nueva tecnología.
Viviana León Herrera, directora de la Imprenta Nacional, señaló que este proyecto es parte de una estrategia a diez años para modernizar la entidad y convertirla en un referente de «impresos de seguridad» a nivel regional, superando la obsolescencia técnica de décadas anteriores.
El Estado asumirá el control directo de la información ciudadana sin intermediarios.