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CARRERA MARÍTIMA POR EL COMERCIO

canal-de-panama-2El Canal de Panamá colapsó ante la demanda por el comercio internacional.

 

Gerney Ríos González

Especial para Primicia

 

Cálculos un tanto conservadores estiman 40 mil millones de dólares las obras de construcción del canal de Nicaragua, iniciativa del Presidente Daniel Ortega aprobada  por el Congreso de esa nación centroamericana.

Se trata de una construcción que sobrepasará el esfuerzo desarrollado por la  ingeniería norteamericana en el Canal de Panamá, obra que pasará a planos inferiores frente a la  magnitud del paso del Atlántico al Pacífico en territorio “nico”.

El neoimperio chino alarga sus garras en América, sobre los proyectos nicaragüenses, y ello tendrá a largo plazo implicaciones políticas, dadas las  dimensiones económicas  del gigante asiático, segunda potencia en el mundo globalizado del Siglo XXI.

El Canal  en esa nación será una de las obras más ambiciosas de cualquier país centroamericano. Estará a cargo de la compañía que dirige el magnate Wang Jing, la China Railroad Engineering Company y la HK Nicaragua Canal Development que tiene su sede en Hong Kong e inscrita en las Islas Gran Caimán y un solo dueño, el mismo Wang Jing.

Así las cosas, el Canal Interoceánico nicaragüense, se calcula que producirá un millón de  empleos y el PIB de esa nación, escenario de revoluciones en el pasado, crecerá un 15 por ciento al año. Ese canal está diseñado para el curso de buques de  gran calado, de  última tecnología, para lo cual el de Panamá quedará corto en la “aldea global” con el gran comercio del mundo asiático, Europa y nuestras Américas.

De acuerdo a las especificaciones técnicas conocidas, comprenderá además un ferrocarril transoceánico,  excelentes carreteras, oleoducto, puertos en ambas costas, zonas de libre comercio,  aeropuertos, lo que aumentará el potencial económico de Nicaragua en el futuro con relación a los demás países hemisféricos, centro y sur América. La población “nica” activa laboralmente se calcula en dos millones de personas. Se sabe que el diseño del proyecto fue de la  firma que conduce Wang Jing, quien ha puesto los ojos en otros canales en la región, factibles de construcción en los próximos años.

La gigantesca obra de ingeniería ha despertado toda suerte de comentarios y opiniones de expertos en el futuro económico, social y político del “continente del tercer día de  la Creación”. Desaparecerán las selvas, los ríos cambiarán de curso, secarán sus aguas, los  lagos y el medio ambiente sufrirán su deterioro macro. No hay duda sobre esto. Pero en  aras del progreso, la región sufrirá los impresionantes cambios en su fisonomía geográfica.

La ambición de canales va más allá de Nicaragua. Se sabe que Costa Rica proyecta la construcción de una supercarretera que unirá  los océanos Atlántico y Pacífico. Colombia por su lado negocia con la China Railroad Engineering Company la construcción de un canal seco. Trasciende que México tiene sus esperanzas de construcción del canal  en el itsmo de Tehuantepec. Así, la región sumará  canales y canales para globalizar el  comercio con el mundo en una época de grandes transformaciones sociales y políticas.

Falta además concretar el sueño de Guatemala que, según el Presidente Pérez Molina,  consiste en construir un canal con 390 kilómetros, gasoducto y oleoducto y una carretera de alta velocidad, paralela a una línea de tren con un costo de más de 10 mil millones de dólares. Honduras no se queda atrás y habla de un canal con un costo de  20 mil millones de dólares, con ferrocarril que alimentarán plantas de fuerza mareomotriz. Todos estas visiones de ingeniería en manos de expertos chinos, con los cuales se adelantan las negociaciones del caso.

Algunos vaticinan un descalabro económico para esos países, sino la ruina, en el peor de los casos, habida cuenta de las características regionales, naciones pobres, en desarrollo, con problemas sociales y económicos. Se dice que los tres canales anunciados tendrán  costos superiores a los 70 mil millones de dólares, de no surgir otros imprevistos.

Para tener en cuenta, los proyectos canaleros conciben sistemas ferroviarios, Colombia no avizora en ningún proyecto este sistema de transporte esencial para enfrentar los retos producto de los Tratados de Libre Comercio. Finalmente formamos parte del trío de países que no necesita del “caballo de hierro”, por asuntos de intereses particulares.

Esa es Colombia, con reformas  agrarias y sin revoluciones del sector financiero monopolístico.

Canal-de-Nicaragua (1)

Cálculos un tanto conservadores estiman 40 mil millones de dólares las obras de construcción del canal de Nicaragua.

rioAtrato_ManuelSaldarriagaQuintero

Hasta Colombia aspira a realizar su canal por el rió Atrato, un caudaloso río donde los cadáveres flotan en sus aguas como consecuencia de la guerra interna que vive el país desde hace 50 años-