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CORRUPCIÓN Y VIOLENCIA

no-queremos-mas_corruptosColombia en busca de un modelo de desarrollo

 

 

Gerney Ríos González

Editor Internacional

Primicia

 

Colombia hace décadas que padece dos de los peores males de la Humanidad actual: corrupción y violencia. No pasa día en el cual no se denuncie un millonario desfalco al tesoro público.

El asunto ya le cuesta una millonada al fisco nacional. Y la impunidad por crímenes de lesa humanidad se va abriendo paso con seguridad. Perdón y olvido parece ser la contraseña.

Muchos expertos estudiosos de nuestro modelo económico están de acuerdo que Colombia sigue siendo un país inmerso  en el subdesarrollo. En el inmediato pasado, las exportaciones de café y banano jalonaron el comercio internacional. Parece que el grano perdió protagonismo y ya se vio el cúmulo de problemas económico-sociales que hicieron aparición pública en el reciente paro cafetero que mostró además, la pobreza de una gran población de pequeños caficultores.

Se alega por ejemplo que no es bien claro el papel de la política de comercio exterior. En el  Tercer Milenio la importación de bienes de consumo le da cierta dinámica a la idea de una sociedad moderna. Parece ser que el sector minero- energético está liderando el suministro de materias primas al mercado mundial, sin importar el grado de contaminación. Beber oro en reemplazo del agua, parece la consigna.

Algunos datos oficiales señalan un crecimiento en las exportaciones en este sector. Del total de la inversión exterior un lustro atrás, el 60% se concentró en exportaciones; en 2012 alcanzaron 44 mil 107 millones de dólares, mientras que en 2010 fueron de 39 mil 713 millones de dólares.

El Plan de Desarrollo Nacional apenas arranca. El gobierno deberá impulsar una innovadora política, canalizar sus ingresos hacia nuevas etapas de productividad, caso del sector minero, aprovechando talento y capacidad de los habitantes y crear valor agregado y riqueza. La causa ser eficientes, eficaces, efectivos, éticos, excelentes en busca de la competitividad.

Parece que el asunto marcha a paso de tortuga: los cinco ejes del Plan de Desarrollo están aparentemente rezagados. La infraestructura de transporte arranca a medias; agricultura y vivienda, esta  última con un programa de cien mil casas gratis de las cuales el gobierno ya entregó las primeras cuotas, avanzan con lentitud mientras se realizan algunos ajustes técnicos; minería y exploración de  nuevos yacimientos petrolíferos ofrecen celeridad en el 2013.

Se habla de innovación pero está retrasada y se le considera de vital importancia en el crecimiento económico a  largo plazo, con diversificación y creación de nuevas fuentes de trabajo.

Se observa que el sector minero y extractivo está a la cabeza del progreso financiero del país. Las economías emergentes foráneas han aumentado la demanda de insumos para la industria de tecnología de punta; Colombia es rica en recursos minerales del subsuelo; se infiere que los precios altos de estos insumos  en el exterior son efectos de la escasez de los mismos a nivel  internacional, ocasión que debe aprovechar la economía nacional. Esto tiene sus ventajas teniendo en cuenta los beneficios que pueda irrigar a otros sectores del mercado interior. No se puede dejar de lado que estos recursos minero-energéticos podrían ser limitados, lo que afectaría un crecimiento sostenible de la economía sectorial.

Existen  algunos factores que merecen atención prioritaria si se pretende que la minería y la energía jalonen un nuevo modelo de desarrollo: aumento del ingreso e incremento de la producción.

La distribución de la renta, sistema de regalías a las regiones para estimular las inversiones, debe ser la prioritaria. Otro es la incidencia sobre el precio de la tasa de cambio que estimule la revaluación, producto de las exportaciones de bienes de consumo e inversión  extranjera que presionen a la baja las divisas del exterior.

El gobierno  actual o futuro deberá tener presente esos factores si pretende mantener la sostenibilidad económica, social, derrotando la pobreza tradicional en vastos segmentos de la población.

Finalmente en el norte del Tolima, capital Armero Guayabal sus agricultores producen el mejor maíz del mundo. ¿Quién les compra? ¿Estado o gobierno por donde están? Necesitamos productores del agro para la paz.

riosgonzalezgerney@gmail.com

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