Actualidad, Destacadas

LA MAFIA EN LA SALUD

LA MAFIAAAEs más rentable manejar el sector de la salud que «coronar» un cargamento de cocaína en Estados Unidos o Europa

 

Víctor Hugo Lucero Montenegro

Primicia

Colombia afronta una crisis total en el sector de la salud en todos los niveles, como consecuencia de la penetración de la mafia en él. La mafia está compuesta por dineros del narcotráfico, el paramilitarismo, la corrupción y la delincuencia común que invierten algunos recursos para lograr extraordinarias ganancias a costa de la salud de los colombianos y la defraudación de los recursos públicos.

La mafia opera a través de la clase política. Los mafiosos invierten recursos para financiar campañas políticas, compra de votos y pagos a funcionarios electorales que permiten la corrupción en la elección de determinadas fichas que luego terminan con curules al servicio de la mafia.

Una vez que se hacen con el apoyo político asumen el manejo del sector de la salud en los municipios, departamentos e instituciones nacionales, y allí viene el saqueo sin misericordia de los recursos públicos.

Para la mafia es más rentable manejar el sector de la salud que «coronar» un cargamento de cocaína en Estados Unidos o Europa. Es tan rentable el «negocio» de la salud que en Colombia se ha constituido una nueva clase social enriquecida a través del dolor y la muerte de los colombianos.

El senador Juan Carlos Martínez, en su época dorada de poder, tuvo el control total del sector de la salud en los departamentos de Cauca, Chocó y Valle del Cauca. Se logró a través del patrocinio de los candidatos a las Gobernaciones. Las fuertes inversiones para dirigentes políticos en las campañas, que, en esa época, alcanzaron las Gobernaciones de esos departamentos, y que, como contraprestación, deberían entregar el manejo total de la salud. Hoy esos departamentos están totalmente quebrados.

Para nadie es un secreto que la Superintendencia ha tenido la injerencia directa de senadores, como Dilian Francisca Toro, Roy Barreras, Dieb Nicolás Maloof, entre otros.

mafia 1Diariamente se entierran colombianos como consecuencia de la corrupción del sector de la salud

 

Superintendencia de Salud

La máxima rectora de la salud en Colombia también ha estado en la mira de la mafia. La entidad se ha constituido en la «joya» de la corona de la salud. Los más voraces políticos de los partidos tradicionales se pelean a «muerte» este cargo para poder tener el control de la salud, y, por ende, de los recursos económicos del multimillonario negocio.

Para nadie es un secreto que la Superintendencia ha tenido la injerencia directa de senadores, como Dilian Francisca Toro, Roy Barreras, Dieb Nicolás Maloof, entre otros.

Las «fichas» instaladas en ese organismo tienen que cumplir una incómoda tarea: obedecer, obedecer y obedecer los caprichos y las exigencias de quienes lograron «coronar» esa entidad. Es decir, en la mayoría de los casos un superintendente de salud está al servicio de su respectivo jefe político, que, a la vez, hace parte de la estructura mafiosa que se ha instalado en el sector que ha ocasionado la muerte de millones de colombianos ante el saqueo permanente de los recursos públicos.

Un caso que regularmente se «tramita» es  el de «El Cóndor», que salió a relucir cuando se conocieron interceptaciones oficiales en las que una asistente del senador Dieb Maloof -preso por el escándalo de la parapolítica- habló del pago de 3.000  millones a esa Superintendencia, para renovarle la licencia a la EPS.

el tunelTodos los días más colombianos tienen que cruzar el «túnel del más allá» como consecuencia de la corrupción en el sector de la salud

 

Denuncias

La salud, a pesar del saqueo despiadado, sigue siendo el botín preferido de la corrupción, y se ve  obligado la actual administración algunas perlas como la sucedida con la EPS Solsalud, sindicada de ser la responsable de la muerte de un número indeterminado de colombianos, lo cual obliga al Gobierno, ante la presión de la ciudadanía y algunos medios de comunicación, a liquidar esta organización, calificada por algunos sectores como una asociación para delinquir.

Solsalud inició actividades con la tutela del exsenador Luis Alberto «el Tuerto» Gil.

«He recibido en mi despacho visitas de congresistas interesados en asuntos de salud y especialmente en Solsalud, entre ellos los senadores Roy Barreras, Karime Mota y Antonio Correa», denunció el superintendente nacional de salud, Gustavo Morales Cobo.

Agregó que, en particular, el presidente del Congreso solicitó el cambio de interventor de Solsalud.

Roy Barreras, quien ha tenido el manejo directo de Caprecom, a pesar de negarlo, señaló que el superintendente Morales Cobo, está confundido porque él no ha presentado candidato alguno.

 

¿Qué diferencia hay entre un delincuente común, un integrante de bandas criminales o un narcotraficante con la acción de unos ‘señoritos’ que utilizando procesos fraudulentos han terminado desfalcando al Estado con fraudes de miles y miles de millones de pesos en el sector de la salud?»

CRYSTALLa muerte en Colombia no tiene edad. Niños de escasos días, semanas y meses han sido en buen número las víctimas de la corrupción en el sector de la salud

 

EPS

La malévola e intencional reforma de la salud con la Ley 100 fue el origen de todos los males para permitir el manejo del sector por parte de intereses oscuros, y, en muchas ocasiones, manejados por las mafias del paramilitarismo y el narcotráfico. Inmediatamente aprobada la norma, las mafias patrocinaron la fundación de algunas EPS, procedimiento en el cual tuvo parte la clase política colombiana.

El único funcionario estatal, durante los últimos gobiernos, durante los cuales la mafia se tomó el sector de la salud, que ha tenido el valor civil de denunciar las irregularidades, ha sido el actual vicepresidente de Colombia, Angelino Garzón:

«La intermediación solo ha hecho encarecer los servicios de salud y favorecer el fraude, el engaño y toda esta situación que se está destapando. Las EPS privadas crecieron enormemente, hasta llegar a tener clubes de golf; y la salud pública se debilitó, incluyendo la red hospitalaria», sostuvo el funcionario.
Pero Garzón fue más allá y comparó a los integrantes de la criminalidad organizada con los corruptos al preguntar: ¿Qué diferencia hay entre un delincuente común, un integrante de bandas criminales o un narcotraficante con la acción de unos ‘señoritos’ que utilizando procesos fraudulentos han terminado desfalcando al Estado con fraudes de miles y miles de millones de pesos en el sector de la salud?».
A lo cual se respondió: «Los miembros de la criminalidad organizada, al menos, se juegan la vida, mientras los otros se pavonean en los clubes sociales».

 

Corrupción total

Si el ejemplo fue en el orden central, los departamentos y municipios fueron alumnos adelantados para apoderarse de los recursos de la salud en todos los niveles. Inicialmente, los presupuestos eran distribuidos por el paramilitarismo que había permeado la Administración Pública. Ahora, funcionarios de todo nivel, en forma anárquica, se quedan con los recursos destinados para la atención de los pacientes que, en gran número, pierden la vida.

Las autoridades de control han quedado sorprendidas ante el saqueo inclemente que hasta la fecha se realiza del sector de la salud, sin importarles para nada a los mafiosos y corruptos la suerte de sus compatriotas.