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LA MEJOR DECISIÓN ES SER GANADOR

Ganadores

“La mejor decisión es ser ganador” 

 

Carlos alberto ante

 

 

 

 

 

Carlos Alberto Ante Ospina

Especial para Primicia

 

Desde el río Bravo hasta La Patagonia, la preferencia de los empleados para apalancarse financieramente y así satisfacer sus necesidades inmediatas, es a través de los pagarés-libranzas, que en todas partes traduce la posibilidad de obtener crédito y pagarlo por medio del descuento en la nómina laboral. En Colombia el mercado oficial bordea los 30 billones de pesos y se mantiene  en ensanche permanente, por ser el mecanismo crediticio más expedito para los empleados, sobre todo los oficiales, por su estabilidad y propensión al consumo.

Los proveedores de crédito con libranzas son los bancos, los fondos de empleados y las cooperativas adscritas que obtuvieron los códigos oficiales para los descuentos en las respectivas tesorerías. Con la reciente ley de libranzas (1527), también pueden hacerlo todas las personas jurídicas formales que se inscriban en el Registro Único Nacional de Operadores de Libranzas, hasta la fecha, desafortunadamente sin reglamento ni operación por parte del gobierno a través del ministerio de Hacienda Pública, pero lo más importante es que el sector como tal, adoptó una legislación propia, cosa no vista, quizás desde la legalización de las apuestas permanentes (Chance) en 1982, con la ley 1a.

Las fábricas de crédito apegadas a sus manuales, políticas y procesos, los otorgan a quienes los solicitan, luego de los estudios y verificaciones correspondientes y antes del desembolso, el usuario gira el pagaré-libranza que es consultado para su incorporación con la respectiva pagaduría acreditada a través del código otorgado a la empresa. El título valor contiene el derecho crediticio por la totalidad del crédito, más los réditos y otros posibles cargos, que son el valor literal o facial del mismo.

Los originadores salen al mercado secundario a vender los créditos incorporados en los pagarés-libranzas a través de un contrato de compraventa de cartera con descuento, que obliga el traslado de los flujos al comprador, quien por otro lado, los vende a los inversionistas finales, entregando los flujos respectivos, de acuerdo al descuento convenido y los títulos, que además son la garantía material de la inversión, mediante el endoso de cada uno de ellos, lo que implica la responsabilidad solidaria de toda la cadena, de acuerdo con la ley de circulación de los títulos valores.

Si por alguna circunstancia la cadena se rompiese por incumplimiento del obligado, el inversionista a su elección puede recurrir a los eslabones anteriores, quienes son tan responsables como aquel, pero en últimas le asiste el derecho de exigir el pago en la fuente, es decir, en la tesorería oficial.

Las cooperativas de primer piso acostumbran a asegurar las incertidumbres con pólizas colectivas de vida, de crédito y confirman fehacientemente la identidad, vinculación y propiedades del sujeto de crédito, amén de eventualmente exigir otra firma solidaria u otras garantías colaterales. También están obligadas a consultar y registrar las operaciones en las bases de datos crediticias como CIFIN y DATACREDITO. A partir de la Constitución Política de 1991, mantienen prebendas y protecciones especiales, por su calidad de líderes de la denominada economía solidaria, sobre todo en materia de otorgamiento y eventual cobro judicial a sus asociados.

A su vez, los operadores secundarios, tienen la obligación de verificar los correctos otorgamientos, las incorporaciones y en general hacer la debida diligencia y el constante monitoreo, seguimiento y sustitución a las fábricas de crédito y a los títulos en circulación o custodia, junto con los derechos incorporados. También deben asegurarse que los recursos de los inversionistas provienen de fuentes sanas, limpias y transparentes previniendo el lavado de activos y la financiación del terrorismo.

Los créditos de libranzas según las cifras oficiales, son los de más baja siniestralidad y el indicador es consistente, porque el responsable final es el tesoro público por conducto de las cuentas de las nóminas oficiales. La tasa es de libre convenio, siempre y cuando no supere los límites de la usura, bien sea a nivel bancario, comercial o de microcrédito. Los operadores primarios y secundarios están vigilados por las Superintendencias de Sociedades, Solidaria o Financiera (según corresponda) y residualmente por la de Industria y Comercio, pero mejor aún, lo están por la confianza de sus propios clientes que se convierten en sus mejores agentes.

Ante la depresión del denominado mercado de renta fija y similares a través de los CDT y las carteras colectivas y la riesgosa incertidumbre de la renta variable (acciones), la cartera de pagarés-libranzas resulta muy apetecida y demandada, por la seguridad, el margen de utilidad (por obra del descuento pactado), la estabilidad, porque no se afecta por las macro variables internas o externas ni mucho menos por cambios discrecionales, toda vez que la operación se hace en firme, por valor cierto, a plazo definido y con responsables solidarios.

Otro ingrediente positivo para el inversionista es que tiene retorno fijo e ininterrumpido, a partir del primer mes, en flujos uniformes que contienen proporcional y gradualmente el capital y la utilidad, de los cuales puede disponer libremente con la opción de reinvertir indefinidamente, mediante nuevas operaciones, que matemática y financieramente son inmensamente atractivas por su progresividad. Todo depende de su buen juicio y necesidad.

Las operaciones que se transen de manera alguna podrán ser desconocidas o alteradas, pero al parecer, a futuro, si existe la intención gubernamental de intervenir el mercado, lo que necesariamente hará que se contraigan los márgenes en favor de las seguridades, la estabilidad y la sostenibilidad. Es lo que se reconoce como el filtro del mercado a través de su regulación, lo cual es bueno para todos los intervinientes, salvo por el desmesurado apetito que pueda despertarse en la banca (bien conocedora de sus bondades tanto como eventual fábrica de crédito, pero más aún, como inversionista con posición propia), acostumbrada a quedarse con los mercados maduros luego del esfuerzo de los colonos. Téngase como ejemplo, lo sucedido con los giros internacionales o el factoring. En el momento, la balanza se inclina en favor del inversionista, pues mediante el arbitraje de tasas, con el flujo mensual de su inversión paga y le sobra, la cuota del crédito aplicado a ella, o si prefiere, mejora su margen de utilidad si se reserva para sí, todos los flujos finales. Es decir, que por fin estaría haciendo plata con la del banco y no al revés, como tradicionalmente ha sucedido.

A nivel tributario, solo se paga por la proporción de las utilidades causadas en el respectivo año fiscal y a título personal o empresarial es una excelente fórmula para hacer rendir el flujo de caja para las metas o los proyectos. Esto sí que es invertir con inteligencia, seguridad, utilidad y liquidez.

Las oportunidades siempre son para quienes están atentos y preparados, luego es cierta la afirmación de que “LA MEJOR DECISION ES SER GANADOR”, esa es la consigna de nuestro tiempo. Hay que estar en ese mercado como originador, descontador, inversionista y/o agente comercial. Dónde se ubica usted para reclamar la dignidad de Ganador tal y como le corresponde?

FOTO CARLOS al

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Carlos Alberto Ante Ospina, un experto en finanzas que trabaja para que el sector financiero aporte al desarrollo del país.