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MONSANTO: «LA SEMILLA DEL MAL»

Fuera-Monsanto-51Estos alimentos o semillas ingresan a Colombia por medio del Tratado de Libre Comercio firmado con Estados Unidos, en el que figuran los productos del agro.

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Yeraldin Quintero Hernández

Informe Especial

Primicia

 

El mundo enfrenta grandes retos. Uno de ellos es la soberanía alimenticia y la salud; se supone que por encima de los intereses económicos, lastimosamente los seres humanos, hemos basado nuestros «adelantos científicos» no en beneficio a la misma humanidad, sino en herramientas de poder y control, como es el caso de la biogenética.

Las semillas nativas libres, de confianza, son nuestras más antigua tradición y la esperanza más palpitante para que sobreviva la humanidad, pero están hoy en peligro por acción de multinacionales mórbidas, un nombre que suena mucho en el mundo cuando se habla de transgénicos. Es Monsanto, basta con una simple búsqueda en Google de la esa palabra para encontrar millones de malas referencias de esta compañía de políticas un poco particulares en los países donde ella se implanta; digo particulares por su constante violación a los derechos humanos, su poder sobre Gobiernos y la impunidad que se maneja alrededor de ella.

Parece que a ningún Gobierno de estos, que le abren las puertas, les importa la ética de una compañía como Monsanto, creador del agente naranja que quemaba todo ser vivo animal o vegetal en la selva vietnamita; tampoco que haya sido condenado a pagar más de 700 millones de dólares por envenenar a todo un pueblo afroamericano en Alabama, Estados Unidos, pueblo que  en su mayoría ha muerto y sigue muriendo a raíz de la contaminación que Monsanto hizo en sus aguas; ni el exterminio de abejas, murciélagos y toda especie animal que se le ponga al frente con su arma letal y producto estrella: «Round Up», a base de glifosato, prohibido en muchos sitios, es vaciado en  enormes cantidades en los resistentes cultivos de Monsanto para exterminar la maleza y los insectos, y, de paso, contribuir a malformaciones y daños colaterales en la salud, en especial en mujeres y niños. Las mujeres que tienen contacto con glifosato dan a luz  hijos con coeficientes más bajos.

Estos alimentos o semillas ingresan a Colombia por medio del Tratado de Libre Comercio firmado con Estados Unidos, en el que figuran los productos del agro. Allí entra a jugar un papel importante la principal y más importante empresa de bioagro genética y agroquímicos estadounidense llamada Monsanto, que, en mi concepto, es una industria dañina y lo único que busca es un control total de la humanidad, a través de la  monopolización de los alimentos, al modificarlos  y patentarlos  para  ser el único dueño; y que las semillas nativas sean eliminadas de nuestro ecosistema.

Si escribo sobre esta industria es porque considero que se trata de uno de los temas más importantes del mundo, que no solo afecta a los campesinos, sino que afecta a los consumidores.

Tomemos consciencia y vayamos en contra de estos transgénicos que generan enfermedades, mutaciones y daños en el ser humano y en nuestra biosfera. Países como Bélgica, Gran Bretaña, Bulgaria, Francia, Alemania, Irlanda y Eslovaquia ratifican la prohibición expresa para Monsanto, y aplican sanciones a quienes quieran sembrar sus semillas. Tales naciones toman determinaciones fuertes sin temer, pues defienden su soberanía alimentaria. Hungría quemó todos los cultivos de maíz de Monsanto. Colombia no debe ser la excepción pues estamos llevando a la ruina nuestra riqueza natural y estamos matando la humanidad al permitir la existencia de los transgénicos.

Además, recalco que esta multinacional lo que busca es arrebatar la llave de la alimentación de los pueblos, las semillas, con sus agrotóxicos

Monsanto-Bellas-Artes-Monumento-a-la-Revolución-Debora-Poo-6Enfermedades, mutaciones y daños en el ser humano y en nuestra biosfera. Países como Bélgica, Gran Bretaña, Bulgaria, Francia, Alemania, Irlanda y Eslovaquia ratifican la prohibición expresa para Monsanto, y aplican sanciones a quienes quieran sembrar sus semillas. Tales naciones toman determinaciones fuertes sin temer, pues defienden su soberanía alimentaria.

choclo Hungría quemó todos los cultivos de maíz de Monsanto. Colombia no debe ser la excepción pues estamos llevando a la ruina nuestra riqueza natural y estamos matando la humanidad al permitir la existencia de los transgénicos.