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NÓ A “LA COLOSA”! DICE EL TOLIMA Y COLOMBIA

mineria123Los tolimenses contra la mega minería, defienden su territorio 

Gerney Ríos González

Titulado en liderazgo ambiental por la Unión Europea

Especial Primicia

 

Sucesivos gobiernos, han concedido hasta el momento  14 mil títulos mineros para la explotación de oro, carbón y  otros minerales, de los cuales es rica Colombia, de gran demanda mundial y alimentadores de la industria de la tecnología  de punta en el Tercer Milenio. Pero su costo,  en la destrucción del medio ambiente y la enfermedad sistemática en comunidades enteras es monstruoso y sin exagerar, apocalíptico.

La Transnacional Drummond y otras que explotan enormes minas en el Cesar y norte de Colombia, fueron sancionadas con millonarias multas por sus atentados contra la salud de los habitantes regionales y el ambiente. Pero la actividad minera “legal” protegida por el Estado, sigue su inexorable marcha de contaminación y efectos nocivos en la salud de  niños, madres, adultos y ancianos. Ni que hablar de esta actividad ilegal, controlada por los grupos al margen de la ley y la economía subterránea.

Ahora, el pueblo del Tolima dice no rotundamente a las pretensiones de multinacionales de abrir las entrañas de la tierra en Cajamarca, para un gigantesco programa de explotación de oro que llamará “La Colosa”.

Y Colosal será el daño ambiental y de salud regional que causará  la ambición extranjera por “el vil metal” del  cual hablan los pensadores y poetas.

Nos hacemos eco de la sentencia de Robert Goodland,  ex director del Departamento Ambiental del Banco Mundial: “Los impactos de la mega minería, duran una eternidad y la eternidad dura mucho tiempo” Y esos impactos negativos de la contaminación afectarán a varias generaciones enteras en Colombia, si no hay correctivos y prohibiciones oficiales inmediatos.

“La Colosa” afectará sin duda la tranquilidad de comunidades en Ibagué, Cajamarca, Alvarado, Piedras, ríos Coello, Combeima  y su entorno.

En buena hora, la sensibilidad cívica ha despertado con ánimo patriótico, raizal, decidido, motivando al gobierno a dar pasos firmes para impedir el gigantesco atropello anti ambiental y de salubridad pública.

El Tolima pregunta: ¿El oro tiene algún valor intrínseco real o es valioso solo porque lo percibimos así, como los tulipanes en la Holanda del siglo XVII?”.

Bob Moran es hidrólogo y geoquímico. Tal vez el primer investigador de la minería mundial. Reside en su casa de Colorado, cerca a la montaña, ciudad de Golden, con vista al Valle de Clear Creek donde estalló la “fiebre del oro” en el oeste de EE.UU, hace centurias.

“El buscador de oro que hizo ese primer hallazgo  vino aquí por la misma razón que los hombres siempre han anhelado oro. El metal brillante y sin mancha cuyo valor encarna la máxima expresión de riqueza, poder y prestigio. Utilizado en la medallas olímpicas, las estatuillas del Oscar, las custodias del altar, las coronas de los reyes”.

“El oro tiene cierta utilidad en la industria de la electrónica como un conductor eficaz de las corrientes de bajo voltaje, se produce comúnmente en asociación con el cobre que  tiene una multitud de usos industriales. Pero en su mayor parte seguimos explotándolo para satisfacer nuestra demanda, para ostentar nuestras riquezas”. 40 años lleva este  científico, Bob Moran, dedicado a la investigación minera, sus positivos y negativos y el impacto ambiental y enfermedad de pobladores.

En el Tolima, la oposición a la apertura de la mina La Colosa es similar a la desatada en territorios peruanos desde hace tiempo por la próxima mina “La Conga” cuya propiedad mayoritaria es de la Transnacional Newmont Mining Corporation de Denver. Se producen disturbios y enfrentamientos entre campesinos moradores de la región.  “La iglesia colonial de San Francisco, en Cajamarca, 350 kilómetros al norte de Lima, había estado bajo ocupación durante un mes y ningún escenógrafo podría haber formado un cuadro más preñado de simbolismo. Más adelante, en la cuadra, una falange de  policías antidisturbios en silencio, con escudos, cascos, viseras, porras y pistolas. Y más allá de ellos, el Cuarto del Rescate, un lugar en el que toda la historia de la  Américas giró”. Según datos, “la cría de ganado ha sufrido. Abajo en Cajamarca, la gente solo tiene agua corriente durante dos horas al día”. La mina  La Conga se apodera de ríos, caudales y lagos. Las Cajamarcas son meras coincidencias referenciadas en las películas del zorro y 007.

EXPLOTACIÓN FORÁNEA

“Conga no va más” es una de las consignas de los habitantes raizales indígenas de Cajamarca, Perú. Los carteles y las leyendas en las paredes de las casas, son la protesta y voz de las mujeres, ancianos y niños que por décadas han soportado los destrozos ambientales producidos por  la explotación a gran escala de la mina Yanacocha que abrió operaciones en 1993 en los Andes peruanos. Newmont Mining Corporation  con licencia oficial para La Conga tiene una buena participación en Yanacocha, a unos 200 kilómetros al norte de Cajamarca y es la mina más gigantesca de Suramérica. Datos oficiales peruanos dicen que en 2011 produjo 1,3 millones  onzas de oro por valor de ¡dos mil millones de dólares!

Yanacocha ya ha producido desastres ambientales atentatorios de la salud de los indígenas de la zona cajamarqueña. En 2000 un camión de la mina sufrió un accidente y derramó en la localidad de Choropampa 333 libras de mercurio, metal necesario para el lixiviado de los  metales extraídos y su superación. Se supo que niños, adultos y mujeres recogieron con sus propias manos el veneno, lo envasaron y llevaron a sus ranchos emocionados por el brillo del peligroso componente. Muchos enfermaron y la compañía enfrentó por lo menos 20 acusaciones por la contaminación del ambiente.

La transnacional Newmont tiene en mente la inversión de $ 4,8 millones de  dólares en la nueva explotación minera La Conga al noroeste de  Yanacocha pocos kilómetros distantes de la cabecera de cinco ríos que surten de agua potable a varias comunidades campesinas e indígenas peruanas. Se calcula que La Conga tendrá una vida de trabajo de  17 años y produciría 12 millones de onzas oro y 3.1 millones de  libras de cobre; tendría, de abrirse, dos pozos centrales con una  milla de ancho ambos; los relaves se calculan en tres kilómetros  cuadrados; serán drenados cuatro lagos que permitirán llegar al  enclave minero, y servirán como asiento de desechos o depósitos de agua para las operaciones técnicas. De hecho, la transnacional que explotará las montañas peruanas en Cajamarca, presentó un  informe evaluativo del impacto ambiental que producirá La Conga. Tiene 10 mil páginas y se aprobó tras su revisión en 2002. Los disturbios, protesta estallaron; se declaró el estado de emergencia, tras disparos de la policía con saldo de heridos y muertos, Ministerio de Ambiente peruano tomó cartas en el asunto, con un detallado informe. El ministro renunció. El gobierno importó expertos de Portugal y España y se divulgó un informe sobre los hechos. Para entonces ya gobernaba el Presidente Ollanta Humala, quien en su discurso prometió frenar los abusos de las empresas extranjeras explotadoras de la minería en el Perú y su voz fue: Conga va definitivamente, con modificaciones oficiales en su programa de producción, protección del medio ambiente y comunidades del entorno.

Perú llega ya al 01% de los ingresos de exportación con tasas de crecimiento casi iguales a países asiáticos desarrollados. Parece ser que la región montañosa y minera de Cajamarca Perú, se convertirá en pocos años en el más grande complejo de explotación de minerales  del mundo. Así,  como ya existen Yanacocha y Conga, dos empresas transnacionales chinas invertirán unos 40 mil millones de dólares en una nueva explotación de cobre. La Angloamericana de Londres, desarrolla un complejo  entable en la zona para extraer cobre. La regalías de esas empresas han caído en manos de políticos inescrupulosos y la inversión social en  esos campos no se ve, según informes de prensa. Los beneficios a la población son pocos. El subdesarrollo no deja entender a los  habitantes esos torrentes de dinero y se resignan al paternalismo, asunto que esperaban con resignación de años de sometimiento a la  raza indígena americana.

El fenómeno  de la mega explotación minera legalizada por el gobierno peruano ha causado muertos en la región. La represión a las protestas no se deja esperar en Cajamarca y poblados aledaños. Como en Colombia, Bogotá y otras ciudades, los jóvenes se enfrentan a la policía antimotines con piedras y con palos, en una desigual batalla. La propiedad privada de las multinacionales mineras es protegida a sangre y fuego por el sector gobernante. Al fin y al cabo, gozan de licencias ambientalistas para  estas labores de explotación del subsuelo peruano y ganancias de estratosféricas cifras en dólares. Para los pobladores allí, como en Colombia, los destrozos en el entorno, la contaminación al medio ambiente y las  enfermedades respiratorias y de la piel en niños, adultos y ancianos, son el pago y la indemnización que reciben por años. La más inhumana injusticia, algo similar a la ejercida por los españoles descubridores, conquistadores y gobernantes coloniales en Indoamérica. Autores del más  espantoso genocidio en la historia humana: ¡ 40 millones de indígenas exterminados sin piedad en sus propias tierras ancestrales!.

Lo que se sabe es que la transnacional Anglogold Ashanti, AGA;  con sede en Johannesburgo “ha descubierto un yacimiento de oro masivo en Colombia y planea abrir una mina multibillonaria llamada, muy apropiadamente “La Colosa”. Parece ser que no solo  oro explotará-, en caso que se le conceda licencia, sino carbón en zonas montañosas de Cajamarca Tolima, en áreas  escarpadas y extensos cultivos de arroz en Tolima.

IKY PAX CHRISTI es un grupo de ecólogos pacifistas, holandés, que  trabaja por la conservación del medio ambiente mundial. Robert Moran, hidrogeólogo estadounidense, contratado por esa entidad llegó a Cajamarca Tolima en 2009. Y Pax Christi había trabajado allí cinco años, zona dominada por años por el grupo Farc. No es raro que la minería ilegal se acompañe de mafias  narcotraficantes y se ejecuten toda suerte de crímenes. La experiencia señala también la presencia de esos grupos en regiones autorizados por los gobiernos para la mega minería en Asia Central, África y ahora Suramérica. Por denunciar esta situación han sido asesinados periodistas.

Recién, un grupo de activistas defensores del ambiente viajó a Bogotá procedente del Departamento de Tolima. Había compartido experiencias  con Moran, tras conocer por su recomendación científica, minas parecidas a la proyectada La Colosa, según cálculos de AGA. Luis Carlos Hernández de Ecotierra hizo parte del grupo que conoció en – Cajamarca, Perú, las minas La  Conga  y Yanacocha y otra  de Anglogold Ashanti, en el vecino  Brasil. Le pareció que era  más pequeña que la futura La Colosa en Cajamarca Colombia. En  junio de 2013, marcharon en protesta a este programa de explotación minera  unas 30 mil personas tolimenses.

Los agentes de AGA hablan de: “El desafío de La Colosa se relaciona con asegurar una inequívoca licencia social para operar” según el informe anual de la Transnacional minera.

“La industria arrocera (de Tolima), utiliza cientos de veces más agua que La Colosa. Es muy ineficiente. De hecho, podemos ayudarles con mejores técnicas de  administración del agua, como la regulación del suministro durante la estación seca”, según el asesor de AGA Rafael  Herz. Vale la pena recordar a Moran quien se enteró que  Herz jamás ha trabajado en una mina. Su especialización es la industria de la energía. Moran también señaló los inconvenientes del agua y la guerrilla de la farc en la  zona tolimense para la explotación de La Colosa.

Para el técnico de AGA, la industria del carbón está madura. Se trataría de esto en La Colosa. Colombia ocupa el quinto lugar en exportaciones mundiales de carbón. En la Costa Norte  operan tres transnacionales. La principal Drummond que lo saca en tren al puerto de Santa Marta, con grave contaminación del  medio ambiente y la salud humana.

La Contralora General de la República (Colombia), Sandra Morelli es una observadora de los problemas ambientales surgidos  por la mega minería autorizada y la minería ilegal en todo el territorio nacional. Ha usado su autoridad para la preservación del medio ambiente y la protección de comunidades humanas en las zonas de explotación. Es una luchadora contra estos predadores ambientales y la corrupción incrustada en los estamentos oficiales.

Conocedora de la protesta de habitantes peruanos contra la  multinacional explotadora de La Conga dijo: “Lo que ocurrió allí (asonada con muertos y heridos), es una advertencia para nosotros, va a ser  un gran problema en La Colosa (Cajamarca, Tolima). La mayor  parte de la población depende del agua. ¿Cómo sabemos que  podemos confiar en los datos en la empresa? (AGA). La industria arrocera no quiere esta mina. Si no conseguimos el aspecto social correcto de esto, vamos a terminar en la misma posición que  Perú”.

Más adelante agregó Sandra Morelli: “El Medio Ambiente dejó de ser una prioridad nacional en los últimos años. Solo hay 16 inspectores del gobierno de tiempo completo para más de 6 mil minas y esos son solo los legales”.

Hay funcionarios de control incompetentes; oficinas bajas de  personal, no tienen datos básicos sobre las industrias de  explotación minera. “estamos todavía muy primitivos, muy atrás en nuestras normas profesionales y habilidades técnicas. Por eso trajimos a Moran dijo la funcionaria. “Además hay mucha corrupción. Las agencias gubernamentales están infiltradas por intereses  nefastos. Muchos funcionarios están en la cama con las corporaciones  o la guerrilla o los paramilitares”.

Según inspecciones de auditoría en Santa Marta se constató el vertedero de aceites y grasas en el mar, fuera de depósitos  de carbón – caso Drummond-, desde barcos antiguos con banderas indecisas. Un tres por ciento de permisos para minería es  negado; las empresas fijan condiciones; las regalías son bajas  y existe el miedo oficial de que si se presionan se van con  sus herramientas mineras a otras partes del mundo. Parece que la minería alcanza el ápice universal.

Frente a los desacuerdos en materia ambiental y transnacionales mineras con el gobierno colombiano, la Contralora General afirmó que  “no tengo que estar de acuerdo con ellos. Mi trabajo consiste en monitorearlos”, según un relato suscrito en la revista BIOS &ECOS, de Cajamarca Tolima.

Robert Moran llegó a Colombia y se vinculó como consultor  de la Contraloría General de la República en 2012. Conoció hace unos cuatro años el proyecto minero de Anglogold Ashanti en Cajamarca Tolima, La Colosa, que afectará importante zona selvática, los ríos Coello, Combeima, Alvarado y plantaciones arroceras. De allí la oposición y la protesta de organizaciones ambientales y cívicas. Moran asegura tener una  esperanza para que países como Colombia puedan sobrevivir a los impactos funestos de la explotación minera. La reacción vino de Santander meses atrás cuando el gobierno otorgó licencia a una compañía canadiense para explotar oro en el Páramo de Santurbán, santuario ecológico y fuente permanente de agua para millones de humanos. El experto se inclina por el  desarrollo de entes estatales que regulen la industria minera, que garanticen la mitigación fuerte, efectiva de los impactos ambientales y protejan la salud de los habitantes campesinos, indígenas o  citadinos.

Las aguas del río Coello, aptas para regadíos de plantaciones de arroz podrían ser contaminadas en la explotación minera.

La Colosa. La roca removida contiene oro, y plata y también sulfuro que tarde que temprano generará ácidos, con alto costo ambiental. También es portadora de otros metales y químicos reputados tóxicos que se liberan en el medio por  aguas ácidas; tales con arsénico, antimonio, cobre, mercurio,  selenio, plomo. Los procesos naturales del suelo rocoso han  producido y formado depósitos ácidos; también por minería del  pasado y era moderna. Se cree que este ácido ha permeado  corrientes de agua subterránea y de superficie por ejemplo en España, en períodos de 8 mil y 10 mil años.

Moran ha revelado que la transnacional AGA declaró necesitar 1 m3 de agua para cada tonelada de roca extraída y enviada a proceso. El experto dijo que AGA duplicó el potencial de oro a 24 millones de onzas. La actividad de la mina La Colosa  se estima entre 15 y 25 años. Puede tener oro, plata y otros  minerales. Pero el temor no solo se extiende a Cajamarca, también los municipio de Piedras, Alvarado e Ibagué Tolima, se preocupan por la acción exploratoria de la Anglogold y el posible lixiviado del  material, que contaminará las aguas de sus ríos.

“En la minería de carbón como la de oro, el problema más  grave es la contaminación crónica, lenta y semiinvisible, resultante de la filtración de agua de pilas de desechos, aguas  de los tajos y lagunas hacia las aguas subterráneas, las  cuales pueden contaminar las aguas superficiales con toda clase de sales, metales y metaloides móviles”. En Cesar ya se observa el preocupante fenómeno. Polvo de carbón y de rocas de desecho en minería de oro van a los ríos; son portadores de partículas físicas y químicas, metales y metaloides, residuos de explosivos usados de la minería y combustibles,  tóxicos para humanos, y otras especies animales; habitantes de las zonas en explotación sufren conjuntivitis, lesiones de la  piel y afecciones pulmonares. En varios países se suspendieron programas de explotación minera por estos peligrosos riesgos. Por todo ello, el Tolima dice ¡No a La Colosa!.

El ser humano muere por no consumir agua a los 5 días. Las transnacionales envenenan el agua hasta causar la muerte. El oro no se bebe, históricamente ha generado violencia.