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SANTA Y SANTOS

Diapositiva1Ojalá el presidente Juan Manuel Santos llegue confesado a la ceremonia de beatificación de santa Laura Montoya y a su encuentro con el papa Francisco, en El Vaticano.

 

Raúl Gutiérrez García

Columnista

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Ojalá el presidente Juan Manuel Santos llegue confesado a la ceremonia de beatificación de santa Laura Montoya y a su encuentro con el papa Francisco, en El Vaticano.

 

Libre de culpa y pecado podrá pedirle a santa Laura que le ayude a sanar las heridas de la guerra cuando comience el fin del conflicto en un día cercano.

 

En su conversatorio con el Papa, el Presidente deberá disuadirlo acerca de lo conveniente que resultó el haber marginado a los jerarcas de la iglesia católica de los diálogos en La Habana.

 

Al extender su devoción a la madre Laura, Juan Manuel podrá suplicar por qué Álvaro Uribe vuelva más temprano que tarde a ser un buen amigo suyo y llegue arrepentido al acuerdo de paz con la FARC.

 

También podrá pedirle a la sanadora recién beatificada qué inspire al ministro Alejandro Gaviria y saque en un santo amen, la reforma al sistema de salud  para que no mueran más compatriotas por culpa del mercantilismo de las EPS.

 

Sería bueno que Santos le preguntara al sumo pontífice cómo fue posible que Benedicto XVI renunciara a su mandato en El Vaticano sin fallecer en él.

 

A su regreso de la eterna Roma, creyentes y ateos esperan que su presidente no exhale santidad, sino don de mando para enfrentar la corrupción y la desigualdad social que amenazan con convertir a Colombia en un infierno pintado de paraíso.