Los incidentes en el sexo, son más comunes y cotidianos, se presentan sin importar el físico, el género, el momento, entre otros
Luz Andrea Jaramillo Losada
Psicóloga – Terapeuta Sexual
Primicia Diario
Siempre que planeamos un encuentro intimo con alguien esperamos que sea perfecto, nos esmeramos porque el momento sea indicado, la velada romántica adecuada, la comida al gusto, la música precisa, las palabras de elogio exactas; pero lo mas importante, es que la compañía sea la adecuada, la persona perfecta que haga que todas estas cosas sean mínimas al lado de la satisfacción de poder pasar el mejor de los momentos. A veces calculamos y calculamos todo pequeño detalle, pero surgen siempre inconvenientes que no podemos premeditar ni evitar cuando se presentan, y que son en muchas oportunidades quienes dan por finalizado ese momento mágico, y como no podemos preverlos, pues debemos aprender a superarlos, no olvidando nunca que la mejor manera de saltar ciertas falencias, es el sentido del humor.
Los incidentes en el sexo, son más comunes y cotidianos, se presentan sin importar el físico, el genero, el momento, y siempre hay una primera vez de ocurrencia, eso mismo sucede con los tirones o dolores musculares; estirar el brazo aquí, poner la pierna allá, moverse así, soportar esto o lo otro, movimientos naturales en el sexo pueden hacer que se contraiga un musculo, un tendón, se fricciones de mas alguna parte del cuerpo. Esto es muy habitual, y más cuando no hacemos estiramiento antes de comenzar, en ese momento no debemos aguantarnos el dolor, ni sonrojarnos, sencillamente paramos un momento y estiramos el musculo dolorido.
Las mujeres con cabello largo suelen padecer incomodidad con éste, en cualquier momento su pareja se apoya en la almohada y tira de algún cabello produciendo un leve dolor incomodo que distrae e incomoda, tan imprevisible como la falla del preservativo y no tener otro, la ruptura se puede presentar durante o antes del coito, también puede quedarse en la vagina, en tales casos se debe estar listos con uno de mas, tener la suficiente confianza con la pareja para detenerse un momento y solucionar el percance.
Con tanto cambio de postura, se pierde la noción del espacio y es muy fácil caerse de la cama al tratar de apoyarse en alguna parte, sin mas consecuencias que una risa se debe continuar; es así como pasamos a los ruidos durante el sexo, entre los cuales se encuentran aires inesperados en el o ella, si bien pueden ser flatulencias que no le logran controlar, el riesgo de distracción que produce una de estas es altísimo, pues lo que menos se quiere es incomodar ni pasar por la vergüenza o la mala educación de un viento oloroso que suene y deje rastro fétido, es importante para la pareja que entienda que esto es un acto involuntario y que hace parte del metabolismo del cuerpo, que sucede en cualquier momento y que para quien lo expulsa es muy vergonzoso e inhibe en el sexo, por lo que no hay que criticar ni hacer comentarios fuera de tono ni dejar que se pierda el momento de pasión y retomar con caricias el momento.
La entrada del pene a la vagina suele acumular aire que se mezcla con la lubricación vaginal y los movimientos de entrada y salida producen ruidos o ventosidades vaginales que son mas frecuentes que las mismas flatulencias, esto ocurre cuando la vagina no aprieta lo suficiente al pene y deja espacio para que el aire entre, no tiene nada que ver con mujeres de varios partos, o vírgenes, simplemente es la flacidez del musculo que se puede fortalecer con ejercicios mencionados en ediciones pasadas. La postura tiene mucho que ver, se presenta en posiciones en las que la vagina esta más abierta y la mujer no puede controlar el apretón, por lo que se expone más a la entrada de aire, estas ventosidades no huelen pero igualmente incomodan, la tranquilidad depende de la madurez con que la pareja maneje la situación, el conocimiento y la experiencia para poder sortear un hecho tan común como el mismo sexo.
Experimentar con nuevas posturas es una gran idea pero siempre teniendo en cuenta nuestra forma física y la de nuestra pareja. Algunas de las posturas del mítico libro del kamasutra, por ejemplo, solo son aptas para personas muy flexibles y con buen tono muscular. Hay que practicar las posturas con las que te sientas cómodo y puedas disfrutar. Un mayor número de posiciones en la misma sesión no es sinónimo de mejor sexo. Hay que saber que el mejor sexo no es el mas fuerte, ni en el que se digan mas vulgaridades, ni el que se practica con parejas de cuerpo atlético, sino el que se sabe manejar y el que deje satisfechos a los dos, tres o quienes estén participando. La pasión nos lleva a no controlar donde ponemos brazos y piernas; jarrones, lámparas e incluso estructuras de camas se han visto afectadas por sesiones estupendas de sexo, mientras solo sean los muebles y no nos dañemos nosotros todo va bien…
Si antes hablábamos de las ventosidades vaginales, también las hay de las anales. Sobre todo ocurren en el momento del orgasmo y estas sí que huelen, pero no pasa nada porque en el clímax no solemos estar pendientes de sonrojarnos. Después podemos reírnos o hacer como que no ha pasado nada.
Otros malos olores que pueden fastidiar lo que podría haber sido la velada perfecta son los producidos por el sudor, las axilas o la boca, aquellos repelentes sexuales de los que hay que tener precaución. La falta de lubricación o una penetración demasiado violenta puede causar dolor durante el coito.
Algo muy frecuente es la sensación de pinchazo en una penetración profunda y ocurre porque la mujer no está suficientemente excitada y, por lo tanto, su vagina no ha llegado a ensancharse y alargarse todo lo necesario (proceso que hace naturalmente durante la excitación). Lo mismo sucede cuando se hace sexo oral y el hombre fuerza demasiado a la mujer con tal de obtener mas placer, cometen el error de generar disgustos y daños en la garganta de la pareja, la garganta no tan profunda debe ser manejada por quien hace la felación, a veces se introduce demasiado el pene en la boca y puede provocar nauseas o incluso vómitos, ¡con calma!, porque alguno de estos inconvenientes mal manejados puede generar traumas, temores o aversiones sexuales que impediría no volver a practicar coito con esa pareja o con ninguna otra y demorar tiempo en superarlo, Buen día.
La falta de lubricación o una penetración demasiado violenta puede causar dolor durante el coito.
Cuando se hace sexo oral y el hombre fuerza demasiado a la mujer con tal de obtener más placer, cometen el error de generar disgustos y daños en la cara de la pareja.