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ASEGURADOS CORONELES POR HOMICIDIO DE CIVILES

juicio1blogLos investigadores establecieron que las víctimas fueron llevadas con engaños hasta el lugar de los hechos, por un civil que les ofreció oportunidades laborales.


Un fiscal especializado de la  Dirección Nacional de Derechos Humanos y DIH dictó medida de aseguramiento en contra  de tres altos oficiales del batallón Pedro Nel Ospina de la Cuarta Brigada del Ejército Nacional, por el homicidio de tres civiles, que fueron reportados como abatidos en un enfrentamiento con las tropas oficiales.

Con la decisión fueron afectados los coroneles José Sanguña Duarte, segundo comandante del citado batallón para la época de los hechos y Segundo Raúl Huertas Ceballos, Jefe  de Operaciones de la misma unidad militar, así como el mayor Édgar Armando Londoño Poveda, para entonces jefe la zona norte de esa unidad operativa menor.

Los oficiales deberán responder por los delitos de homicidio en persona protegida, secuestro simple y falsedad ideológica en documento público, en calidad de coautoría impropia.

El coronel Édgar Emilio Ávila Doria, excomandante del batallón tiene orden de captura vigente por los mismos delitos.

Los hechos investigados, se registraron el 19 de octubre de 2006 en la vereda la Primavera del municipio de Santo Domingo (Antioquia), donde tropas del Ejército Nacional reportaron la muerte de los presuntos extorsionistas, Mauricio Quintero Rubio, Alex Correa Pérez y Reinaldo Osorio Jiménez, quienes se habrían enfrentado a los uniformados con armamento de corto alcance.

Los investigadores establecieron que las víctimas fueron llevadas con engaños hasta el lugar de los hechos, por un civil que les ofreció oportunidades laborales.

En este caso se acogió a sentencia anticipada y confesó su participación, el subteniente Manuel Alejandro Cuellar Urrutia, quien está a la espera de la condena por el delito de homicidio en persona protegida.

Además, están vinculados diez soldados regulares como presuntos autores responsables del triple homicidio.

masacreCinco miembros de la comunidad de paz de San José de Apartadó, cuatro de ellos pertenecientes a una misma familia, la familia Zapata Valle, fueron muertos en ejecuciones extrajudiciales.

OTROS MILITARES ASEGURADOS 

Por ejecuciones extrajudiciales, cometidas en San José de Apartadó (Antioquia), un fiscal de la Dirección Nacional de Análisis y Contexto al resolver situación jurídica, dictó medida de aseguramiento en contra de tres militares, por hechos sucedidos en marzo de 1997.

En rueda de prensa, el Coordinador de la Dirección Nacional de Análisis y Contextos, Leonardo Augusto Cabana, dijo que «se ha podido determinar que, en relación con un hecho de violencia que sufrieron cinco miembros de la comunidad de paz de San José de Apartadó, cuatro de ellos pertenecientes a una misma familia, la familia Zapata Valle, fueron agredidos de una manera violenta, según lo que ha arrojado la investigación, por parte de algunos miembros de la Fuerza Pública, que tenía jurisdicción en la zona, concretamente el Batallón Vélez, adscrito orgánico a la Brigada 17 de Carepa (Antioquia).»

Los afectados con esta decisión son el Suboficial del Ejército Roberto Reina Suárez, cabo primero para la fecha de los hechos, el oficial Rolando Aldemar García Nieto, entonces subteniente a cargo de la Compañía CAZA, y el hoy suboficial Edgar Gilberto Mueses Balbuena, cabo primero en 1997.

Los delitos por los cuales fueron asegurados los tres militares son homicidio en persona protegida en concurso con secuestro agravado, desaparición forzada y deportación, expulsión, traslado o desplazamiento forzado de la población civil, y como autores del delito de concierto para delinquir agravado.

Los hechos investigados ocurrieron  entre el 27 y el 28  de marzo de 1997, cuando Heliodoro Zapata y su sobrino, Félix Antonio Valle Ramírez salieron de su finca, en la vereda Las Nieves, a conseguir cocos y como no regresaron. José Elías Zapata y Alberto Valle, hermano y cuñado de Heliodoro salieron en su búsqueda, estos también desaparecieron.

Félix Antonio Zapata González, padre, abuelo y suegro de los cuatro desaparecidos, salió el 28 de marzo a buscarlos, y por el camino se encontró con un grupo de uniformados que patrullaba la zona y les preguntó por sus familiares. Los militares le dijeron que preguntara a la tropa que estaba en el sector, pero no lo dejaron pasar. Entonces Zapata González regresó a la casa y fue cuando escuchó unos disparos. Al sitio, según información de los vecinos, llegó un helicóptero que recogió cuatro cuerpos sin vida.

Zapata González se dirigió al hospital de Apartadó en donde reconoció, en fotografías, a su hijo, Heliodoro Zapata y a su yerno, Alberto Valle. Su nieto y su otro hijo siguen desaparecidos.

El mismo 28 de marzo, una quinta persona murió en extrañas circunstancias. Según la investigación se trata de José Heliberto Guerra David, quien murió durante un presunto combate contra el Ejército.

Soldiers patrol at La Cruz hillPreocupación existe entre las organizaciones de Derechos Humanos ante la serie de acusaciones contra militares.