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Campaña de sensibilización:SUGERENCIAS PARA DAR Y RECIBIR PAZ

Se-respira-pazLa paz real debe nacer en la mente y en el corazón de cada uno de los colombianos. Y para que eso sea posible el principio elemental es el respeto hacia nuestros semejantes

 

 Jairo Cala Otero 

Bucaramanga

Primicia Diario

 

Hoy emprendo una nueva cruzada de sensibilización humana: la siembra de conciencia para dar y recibir paz.

Para mí la paz no es exclusivamente el silenciamiento de los fusiles, eso apenas será un pacto de no agresión futura entre dos bandos armados, que viven una guerra absurda desde hace cinco décadas y que afecta sensiblemente a millones de colombianos, que ninguna culpa tienen de las causas ─ficticias o reales─ de la génesis de esa lucha fratricida.

La paz real debe nacer en la mente y en el corazón de cada uno de los colombianos. Y para que eso sea posible el principio elemental es el respeto hacia nuestros semejantes. Un principio tan sencillo, pero que, sin embargo, no brota con naturalidad del corazón de miles y miles de compatriotas; paradójicamente, esos humanos reclaman a diario la paz, y se quejan porque muchas formas de violencia los rodea constantemente.

Esta campaña que emprendo es pedagógica y sensibilizadora. No tiene atisbo alguno de política partidista, ni de otro interés más allá de aportar a la educación de las mentes para asumir el reto de dar paz si se quiere recibirla. ¡Cuán grande es el beneficio de dar! Si se trata de la paz, sí que se reciben réditos cuando, primeramente, ella ha salido de nuestra mente, de nuestro espíritu y de nuestro corazón.

Esta cruzada que hoy comienzo, inspirado por el Espíritu de Dios, con la confianza puesta en que ella sea útil a mis compatriotas, se basa en apuntaciones breves y sencillas sobre situaciones, hechos o actos del diario discurrir; cada nota lleva una sugerencia para que todos estemos atentos siempre para no agredir a nadie; y para que en su lugar, demos gestos de comprensión, respeto y tolerancia. ¡Gestos de paz!

Sin más preámbulos, aquí está el primer apunte:

  • Es triste y profundamente lamentable que el respeto por nuestros semejantes haya perdido su norte y su esencia. El respeto es el miramiento, la consideración y la deferencia que se deben a los demás; es mirar con veneración al otro como un ser semejante a mí; es tener consideración por su pensamiento distinto al mío.

Se respeta si no se traspasa la frontera que separa mi derecho del derecho del otro. Se respeta si se cumple el compromiso adquirido, la cita convenida, el contrato pactado, la palabra empeñada, etcétera. Si hay respeto, habrá paz.

No es válido reclamar respeto si antes este no se ha practicado con los demás. Si se respeta al prójimo, se obtendrá paz de conciencia y serenidad de espíritu, pues nadie que reciba respeto se atreve a devolver violencia a cambio.

TAREA: Cada día propóngase respetar a sus semejantes. Vea en ellos un molde viviente del Espíritu de Dios. Piense en que usted no querría ser irrespetado (a), por tanto, es preciso que respete, que dé paz a sus congéneres si desea alcanzar lo mismo de ellos.