Alrededor de 330 campesinos permanecen en un refugio humanitario en el corregimiento Puerto Frasquillo, municipio de Tierralta (Córdoba). Reclaman atención prioritaria por parte de las autoridades regionales y nacionales. Foto: prensa Rural
Campesinos del Alto Sinú, al borde de una crisis humanitaria. Continúa campamento humanitario en Tierralta, Córdoba
Alrededor de 330 campesinos permanecen en un refugio humanitario en el corregimiento Puerto Frasquillo, municipio de Tierralta (Córdoba). Reclaman atención prioritaria por parte de las autoridades regionales y nacionales.
Piden dos aspectos fundamentales: educación, y que cese la estigmatización contra ellos, reflejada en un excesivo control de la Fuerza Pública.
Ese lugar se encuentra en inmediaciones del parque Nudo del Paramillo, la zona rural de Córdoba y la represa de Urrá. Los grupos insurgentes utilizan puntos del parque, que es reserva natural, para sembrar cultivos ilícitos, por lo cual el Ejército ejerce control permanente. El problema es que ese control se torna extremo, especialmente cada año, cuando se realiza el dragado del río Sinú a orillas de la represa.
Entonces, los campesinos se ven sometidos casi a un bloqueo económico, con un control para subir y bajar por el río, canal de transporte y fuente de alimentación. Las veredas son militarizadas, y el Ejército se mantiene en los bordes de las casas. La gente no puede salir, por el miedo y la preocupación. Los militares los llaman y los tratan como «insurgentes».
En medio de la selva, Puerto Frasquillo es el primer vistazo de urbanismo. Allí permanecen los campesinos con preocupación, porque en la mayoría de las casas quedaron solas las mujeres y los niños, que quieren irse al campamento. Exigen garantías para la población y que pare el maltrato sicológico al campesinado.
«Estamos por un tiempo indefinido, porque queremos que la Gobernación de Córdoba, con el alcalde del municipio de Tierralta, nos abra una mesa de concertación, como con los demás campesinos del sector agrario. A ellos no les han importado las propuestas que le hemos llevado, y las opiniones de nosotros no valen nada para ellos», expuso Rufino González, de la junta directiva de la Asociación Campesina para el Desarrollo del Alto Sinú ─Asodecas─.