La justicia falló a favor de los campesinos y les devolvieron los predios La Paz, Tres Palmas, Villa Paola y La Esperanza, que equivalen a 3.316 hectáreas de tierra.
Hace más de 10 años la familia Caicedo Ladino estuvo a la espera de la gran noticia: volver a las tierras que alias ‘Martín Llanos’ y Miguel Arroyave les arrebataron en 1999.
Los paramilitares no lograron acabar con sus sueños. Las ganas de vivir los llevaron a acercarse a la Unidad de Restitución de Tierras en Villavicencio para pedir ayuda. Llenos de valentía reclamaron los 4 predios que la violencia les arrebató, y se animaron a contarlo todo.
El director general de la Unidad de Restitución de Tierras (URT), Ricardo Sabogal Urrego, afirmó que con esas decisiones se afianza el proceso de restitución y se da tranquilidad a los campesinos. «Es muy positivo porque en estas tierras campearon los actores armados ilegales y los bandidos. Estuvo ‘Martín Llanos’, Miguel Arroyave; todos estos bandidos haciendo mal, matando gente, desplazando gente. Y esos campesinos, que salieron de esas tierras, se fueron a los cordones de miseria. Hoy, gracias a esta justicia, están recuperando lo que nunca debieron haber perdido. La política de restitución no se asusta. Avanza en la medida en que tiene condiciones de seguridad, que el Ejército y la Policía van abriendo espacio, vamos llegando y vamos enfrentando a los peores bandidos, como esos paramilitares, y les vamos quitando las tierras para devolvérselas a sus legítimos propietarios», indicó el funcionario.
Después de varios días de investigaciones, la Unidad, en representación de los Caicedo Ladino, presentó ante los magistrados de restitución de tierras del Tribunal Superior de Bogotá una demanda que dio inicio a la nueva etapa en la vida de la familia.
Meses después, el día esperado llegó. Los magistrados fallaron a su favor y les devolvieron los predios La Paz, Tres Palmas, Villa Paola y La Esperanza, que equivalen a 3.316 hectáreas de tierra.
En 1999 la familia decidió abandonar las tierras por presión de los paramilitares. Hasta el año 2006 tuvieron que soportar la presión y los maltratos perpetrados, inicialmente por ‘Martín Llanos’, jefe de las Autodefensas del Meta y Vichada.
Tiempo después los enfrentamientos entre Llanos y el extinto Miguel Arroyave, alias «Arcángel», máximo comandante del Bloque Centauros de las Autodefensas Unidas de Colombia ├AUC─ que operaban al suroccidente del departamento, terminaron con la tranquilidad de la zona. Arroyave se convirtió, en esa época, en el dueño y señor de la región y de las fincas de los Caicedo.
Llanos hizo parte de «Los Buitragueños». Desde 1998 comandó el grupo que le heredó su padre Héctor Buitrago, alias «el Viejo». «Los Buitragueños» fueron el primer grupo paramilitar que se conformó en el Casanare. La Justicia le ha atribuido la masacre de una comisión judicial en San Carlos de Guaroa (Meta), el 3 de octubre de 1997. Además, la Fiscalía General le dictó medida de aseguramiento por los delitos de concierto para delinquir y desaparición forzada.
Miguel Arroyave, narcotraficante amigo de Vicente Castaño, se enfrentó a «Martín Llanos» en una guerra que dejó más de mil muertos en los Llanos Orientales. En 2001 le compró una franquicia a las AUC, comandadas por Carlos Castaño; y creó el Bloque Centauros, que llegó a tener alrededor de seis mil hombres en el Guaviare, Meta, El Ariari, Casanare, Boyacá y Cundinamarca y Bogotá.
En septiembre de 2004 Arroyave fue asesinado por alias «Cuchillo» y «Jorge Pirata». La orden de su muerte fue dada por el narcotraficante Daniel, «el Loco» Barrera, después de que este pidiera autorización a algunos de los más fuertes jefes paramilitares de la época.
De acuerdo con la sentencia del tribunal de Bogotá, los adjudicatarios de los predios que, finalmente, fueron objeto de restitución, después de verse obligados a abandonarlos para preservar sus vidas y las de sus seres queridos, fueron constreñidos a transferir los terrenos, mediante escritura pública de compraventa, a una tercera persona que durante el proceso de restitución alegó haberlos adquirido con buena fe exenta de culpa.
La familia fue obligada a firmar órdenes de compraventa, en las que precios irrisorios marcaron el destino de las tierras; precios que nunca fueron pagados en su totalidad y que obligaron a esos campesinos a vivir en la miseria.
Antes de la decisión de los magistrados, quien figuraba como propietario de las tierras se presentó a reclamarlas, sin aportar ningún tipo de prueba que corroborara sus argumentos. Los magistrados decidieron entregar las tierras en su totalidad a la familia Caicedo, y declarar la nulidad de la escritura pública firmada en el año 2006, con la que se formalizó en esa época el englobe de los predios mencionados.
Rubén Revelo, director (e) de la entidad en el Meta aseguró que esa sentencia es un hito importante en la jurisdicción de restitución de tierras. «Con esa sentencia se generan nuevas pautas de interpretación de la ley en el marco de la justicia transicional civil y agraria. Desde el punto de vista regional es una de las sentencias que más ha restituido tierras en los llanos orientales (3316 hectáreas), a la luz de la aplicación de la ley de víctimas y restitución de tierras. Es un logro gigantesco para la política y para el país», según dijo.
‘Martín Llanos’, Miguel Arroyave; todos estos bandidos haciendo mal, matando gente, desplazando gente. Y esos campesinos, que salieron de esas tierras, se fueron a los cordones de miseria.