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LENGUARACES CASTIGADOS POR SUS PROPIAS PALABRAS

lengua«Los lenguaraces y bocones siempre terminan afrentados por sus propias insensateces verbales».

 

 

Jairo Cala Otero

«Los lenguaraces y bocones siempre terminan afrentados por sus propias insensateces verbales».

Desde que la vida humana existe sobre la superficie de la Tierra, el poder de las palabras ha cumplido sus efectos. Unos, positivos; otros, negativos. No son pocas las citas bíblicas en las que la fuerza de las palabras se predica como advertencia para el ser humano lenguaraz y descuidado con el verbo. Ni menos ilustrativos son los casos de gente que, en distintas fechas de nuestra era, ha propiciado tragedias mayúsculas por usar imprudentemente el poderío de las palabras.

Varios de esos casos involucran a personas que se atrevieron a retar a Dios. Y más tarde, sus palabras vinieron de vuelta para cumplir su papel de contundente efecto negativo.

Basten aquí cinco ejemplos para ilustrar lo que intento subrayar primero, para después explicar por qué suceden esos «fenómenos»:

  • Joseph Bruce Ismay (12 de diciembre de 1862 – 17 de octubre de 1937), empresario y armador de barcos, dueño del conocido trasatlántico Titanic, dijo: «Este barco es tan resistente que ni Dios podrá hundirlo». La arrogancia de sus palabras terminó convertida en la tragedia que ya conocemos en detalle.
  • Norma Jeane Mortenson (Los Ángeles, California, Estados Unidos, 1 de junio de 1926 – 5 de agosto de 1962), más conocida en el mundo artístico como Marilyn Monroe, dijo alguna vez: «Yo no necesito a tu Jesús». Así le respondió a Billy Graham, predicador y evangelista, quien la visitó durante una de sus presentaciones artísticas para evangelizarla. Tres días después de emitir tales palabras la encontraron muerta por una sobredosis de narcóticos.
  • En Campinas, España, en el año 2005, unos jóvenes brasileros, en estado de beodez, fueron a recoger a una amiga de ellos a su casa. Cuando llegaron allá, la madre de la chica la acompañó hasta el carro, y cuando se percató que todos los amigos de su hija estaban borrachos, le dijo a ella: «Que Dios vaya contigo y que te proteja». La hija le respondió: «Solo si Dios se va en la cajuela (portamaletas del carro), porque aquí adelante no cabe nadie más». Horas más tarde, una noticia le llegó a la madre de aquella muchacha: ese carro había sufrido un accidente fatal y todos sus ocupantes habían muerto. Pero, sorprendentemente, la cajuela del carro estaba intacta. La Policía declaró que no había forma material de explicar que esa parte del vehículo hubiera quedado así. Para mayor sorpresa de todos, en el baúl habían encontrado una caja de huevos; y, más asombroso aún, ¡ninguno estaba roto!
  • El 2 de julio de 2014 (en pleno Mundial de Fútbol de Brasil), durante una entrevista periodística, el delantero de la selección brasilera, Neymar da Silva Santos Júnior, se expresó sobre James Rodríguez, goleador colombiano en ese campeonato de fútbol: «Espero que su ciclo acabe». Se refería a que esperaba que Rodríguez saliera fulminado del partido entre Colombia y Brasil, jugado el 4 de julio de 2014. ¿Quién salió fulminado? Ya lo sabemos: ¡el brasilero lenguaraz!

¡Sorprendente! Cualquier descreído se podría apresurar a concluir que, entonces, Dios es vengativo. Nada de eso. Todas esas personas lo que hicieron fue usar erróneamente el poder de su propia energía a través de las palabras. Ellas transmiten la energía que vibra al ritmo de la energía del universo. Todo en el universo es energía, y todo vibra; es una ley natural. Los seres humanos poseemos una dosis mínima de esa energía. Pero, lamentablemente, la mayoría de las veces la usamos sin control alguno y sin ser conscientes de los efectos que ella tendrá.

¿Usted piensa primero lo que va a decir, o habla atropelladamente? Piense bien. Porque, eventualmente, ¡pudiera ser que se escuchara pronunciando su propia sentencia de desagracia personal!

IMG_0818Varios de esos casos involucran a personas que se atrevieron a retar a Dios. Y más tarde, sus palabras vinieron de vuelta para cumplir su papel de contundente efecto negativo.