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MANUAL PARA HABLAR CON LAS PLANTAS

arboliLas culturas precolombinas están convencidas de la inteligencia de las plantas y de la necesidad de conversar con ellas-

 

 

Gerney Ríos González

En un programa el genial Fernando González durante su reinado indiscutible de Cita con Pacheco, entrevistó a una señora de Chapinero que le hablaba a las plantas y estas le respondía con movimientos de diversa naturaleza (ahí si cabe el término en pleno). Fue grabado y pasado por televisión ante un país asombrado.

En la extinta Unión Soviética se hizo pruebas con plantas. Esta consistía en que entraba un tipo con cara de KGB al cuarto de las plantas y las castigaba (como buen nazicomunista); poco después a esas mismas matas las visitaba una niña toda tierna, las acariciaba y les decía palabras bonitas consolándolos. Los super medidores de vibraciones de la época, registraban entonces el siguiente fenómeno: cuando entraba «el malo» las plantas tiritaban; y, cuando entraba «la buena» las plantas se mecían como danzando al unísono felices de la pelota. Ese es uno de los miles de ejemplos comprobados que existen registrados con pelos (será con hojas) y señales.

Aristóteles les atribuyó alma aunque no sensibilidad. Hipócrates estimulaba la conversación con los vegetales. Carlos Lineo el sueco creador de la botánica moderna en los años 1.700 sostuvo que las plantas eran como los animales sin movimiento. Darwin aseguró que las plantas si se movían levemente. El vienés Francés estaba seguro que las plantas se movían pero a menor velocidad que los animales. En 1960 un ex agente «interrogador» de la CIA utilizó el detector de mentiras en algunas plantas para reafirmar las pruebas soviéticas en el sentido que los vegetales experimentaba movimientos de bienestar y miedo según las circunstancias. Vogel y Sauvin, investigadores estadounidenses arribarían a conclusiones semejantes en forma posterior.

Las culturas precolombinas están convencidas de la inteligencia de las plantas y de la necesidad de conversar con ellas para pedirles permisos en distintas ocasiones cuando se trata de curar personas o alimentarlas.

Tuve experiencia personal con el árbol Chicalá en la hermosísima Cordillera de San Pedro en Armero Tolima. Convencí a un amigo que estaba en problemas por sequía que le solicitara lluvias al árbol hablándole en forma sensible, seriamente y argumentada. Así lo hizo, me contó maravillado a más no poder que en la única finca que había llovido en la región había sido en la de él, logrando cosechas magníficas. Incluso el de un palo de mango que no era comercial sino para la casa y del cual me trajo en agradecimiento una caja con un centenar de mangos que, a su vez, se los llevé de regalo al embajador de un país árabe, a quien le conté la historia y me sugirió escribirla.

El Chicala, originario de Colombia y Venezuela, era el árbol más apreciado por el libertador Simón Bolívar. En los bosques alcanza 35 metros de altura y un metro de diámetro en el tronco. En la ruta de Chaparral, Ortega, Guamo, Espinal, Ibagué, Alvarado, Venadillo, Lérida, Armero y Mariquita no pasa de 30 metros y 50 centímetros de diámetro.

Es un árbol que crece rápidamente al aire libre  y de vida larga, flor amarilla grande y vistosa, 4 estambres epipétalos, semilla plana, alada de amarilla. Su madera es apreciada por ser dura y pesada.

Es la planta del amor, la riqueza y los milagros. Quien le da cariño le regresa abundancia, quien la desprecia lo puede arruinar. Consentirla y nutrirla, significa prosperidad para su vida.

arboli12Es la planta del amor, la riqueza y los milagros. Quien le da cariño le regresa abundancia, quien la desprecia lo puede arruinar. Consentirla y nutrirla, significará prosperidad para su vida.