Este enfoque revolucionario, que inauguró hace pocos años una nueva era en el tratamiento del cáncer, ya está dando grandes resultados en personas con melanoma avanzado, un tipo específico de cáncer de pulmón, cáncer de próstata y se están estudiando muchas otras para un gran número de algunos de los cánceres más difíciles de tratar.
Paula Angélica Martínez
Especial
Según el Ministerio de Salud y Protección Social hasta el 2014 en Colombia más de 33 mil personas mueren al año por cáncer y aproximadamente 138 mil personas han sido diagnosticadas con esta enfermedad. Existen varios tratamientos para el cáncer entre los más comunes, la cirugía, quimioterapia y radioterapia; sin embargo actualmente se están desarrollando mejores y novedosas terapias que permiten a los pacientes con cáncer tratar su enfermedad de manera más efectiva.
La inmuno -oncología (IO)se ha definido como el mayor avance científico del año, pues establece una forma distinta de tratar el cáncer, dirigiéndose al sistema inmunológico y no al tumor. Según el doctor Diego Gómez Abreo, oncólogo clínico «la quimioterapia convencional tiene efectos no selectivos que llevan a atacar no solo las células anormales sino aquellas sanas; la inmunoterapia en cambio, busca que sean las defensas naturales del sistema inmunitario las que se encarguen de detectar y destruir las células anormales con una toxicidad mucho menor y con efectos más selectivos, para que sea su propio sistema inmune el que detecte y ataque el cáncer».
Este enfoque revolucionario, que inauguró hace pocos años una nueva era en el tratamiento del cáncer, ya está dando grandes resultados en personas con melanoma avanzado, un tipo específico de cáncer de pulmón, cáncer de próstata y se están estudiando muchas otras para un gran número de algunos de los cánceres más difíciles de tratar.
¿Cómo funciona el sistema inmune?
Para entender la IO, primero debemos remitirnos al funcionamiento del sistema inmune. Este sistema es el encargado de proteger el organismo de amenazas externas como los virus, bacterias, hongos y toxinas. Por medio de una serie de pasos, su cuerpo combate y destruye organismos infecciosos invasores antes de que causen daño. Según el doctor Gómez este sistema también se encarga de combatir amenazas internas como el cáncer, células tumorales que logran esconderse escapando de las acciones de sistema inmune.
¿Cómo actúa la inmuno-oncología?
Los tumores cancerígenos desarrollan mecanismos de evasión que les permiten esconderse del sistema inmune y aunque éste intente identificar las células malignas, ellas modifican sus características externas (estructura y membrana) para ya no ser identificables e incluso pueden camuflarse pareciéndose a elementos sanos.
La I-O estudia cómo funciona el mecanismo de evasión de las células cancerígenas y desarrolla moléculas para desactivarlo, detectando la presencia extraña en el organismo de las células tumorales y finalmente activando automáticamente una respuesta para destruirlos.
Los nuevos fármacos son capaces de inactivar o modular este complejo proceso de defensa de las células tumorales frente al sistema inmune. «Gracias a estos medicamentos, las células tumorales pierden su disfraz de células sanas y el sistema inmune puede reconocerlas de nuevo», concluyó el doctor Gómez.
¿En qué se diferencian las terapias inmuno-oncológicas?
Éste tipo de terapias tienen tres grandes diferencias respecto a los tratamientos tradicionales, actualmente utilizados:
- Actúan sobre el sistema inmunológico del cuerpo humano, no sobre el tumor en sí
- Permiten que el sistema inmunológico reconozca y ataque selectivamente las células cancerígenas
- Aportan memoria a largo plazo al sistema inmunológico, de modo que este pueda adaptarse continuamente al cáncer a lo largo del tiempo y proporcionar una respuesta duradera y prolongada frente al cáncer
«Los estudios con estas terapias han mostrado respuesta asombrosas. Casi el 60% de los pacientes con enfermedades en progresión e incluso desahuciados que han recibido estas terapias, lograron frenar y permitir a los pacientes tener muy buena calidad de vida, lo que es muy satisfactorio» y agregó que en los estudios «luego de 9 semanas de terapia, los pacientes participantes eran evaluados, evidenciando mejorías tanto en la parte clínica como en la radiológica».