Colombia no tiene datos sobre el número de personas intoxicadas por mercurio, metal usado en minería. Tampoco cuenta con un censo de los ríos afectados por el mercurio.
A pesar de los dos millones setecientos mil litros de aguas por segundo que tiene el Atrato y a pesar de sus 495 kilómetros desde Quibdó hasta el mar Atlántico (Turbo), el afluente dejó de proveer de pescado a los habitantes de los municipios reunidos. La minería ilegal que contamina sus aguas con mercurio y otros metales pesados, sumado a la caza irracional durante más de 500 años, tiene en extinción especies como el bochachico y la boquiancha, entre otros.
«Hoy la población del Atrato padece hambre, porque no hay pesca como consecuencia de la contaminación ambiental, no hay rellenos sanitarios, las basuras se vierten en el río, la minería con el mercurio ha contaminado los ríos y ha contribuido a la sedimentación de las ciénagas», concluyó el senador Luis Evelis Andrade.