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La eterna vigencia de la diva Amparo Grisales: «MIS PRIMEROS 70»

Hastiada de las críticas por su edad, la artista publicó un contundente mensaje en redes sociales reafirmando su amor propio y evolución personal frente a las burlas de terceros. En su declaración, instó a quienes la atacan a enfocarse en sus propias vidas en lugar de emitir comentarios amargos sobre su apariencia o madurez.

 

 

«REVENTÓ» CONTRA QUIENES LE DICEN VIEJA

Ricardo Bicenty
Farándula

La figura de Amparo Grisales, consagrada como la «Diva de Colombia», trasciende la simple biografía para convertirse en uno de los fenómenos más fascinantes de la cultura popular contemporánea. A las puertas de sus siete décadas de vida, la actriz nacida en Manizales el 19 de septiembre de 1956, representa un equilibrio inusual entre la realidad cronológica y una vasta mitología construida desde el humor y la admiración.

Con una trayectoria que se remonta a la década de los 70, Grisales se ha consolidado como un referente de disciplina inquebrantable. Su proceso de envejecimiento, lejos de ser un tabú, ha sido transformado en una «marca personal» cimentada en el bienestar. A través de la práctica rigurosa del yoga, una nutrición celular estricta —exenta de carnes rojas— y una mentalidad que ella misma define bajo la premisa de «Yo evoluciono y me amo», la artista ha desafiado los estigmas tradicionales de la edad.

No obstante, su figura también habita en el terreno de lo legendario a través de la sátira digital. En el imaginario colectivo, la «Diva» es protagonista de una narrativa de inmortalidad, donde los memes la sitúan como testigo de eventos históricos, desde la construcción de las pirámides hasta el propio origen del universo. Estas bromas recurrentes sobre su supuesta «Cédula 001» o su inalterabilidad frente al paso del tiempo, han sido integradas por la propia artista como parte de su magnetismo mediático.

A pesar de haber confrontado en redes sociales a quienes lanzan críticas despectivas, calificándolos como una «parranda de fofos y amargados», Amparo Grisales ha demostrado una maestría singular para capitalizar la atención pública. Navegando con elegancia entre la burla y la veneración, utiliza su vigencia para impulsar sus proyectos literarios, obras teatrales y su rol estelar en la televisión nacional, demostrando que su nombre es, ante todo, sinónimo de una evolución constante que no admite juicios ajenos.