Aprendamos la lección, para ser mejores personas, con mayor consideración por los semejantes
Pedro Fuquen
El año que termina, será sin duda inolvidable, ojalá que no regrese nunca, ni a las mentes atrofiadas que nos dejó la pandemia.
Pero lo importante, es lo positivo que nos deja este año, de ingrata recordación para todo el universo.
Aprendamos la lección, para ser mejores personas, con mayor consideración por los semejantes y con muchos ingredientes de solidaridad, que aunque nos ha faltado, si debemos aprender.
Este año nos deja una mayor responsabilidad en el trabajo, porque trabajando en la casa, es mayor el compromiso, para trabajar y ser más positivos.
Debemos adecuarnos a los cambios de muchas cosas que ya no serán y que no volveremos a ver.
Los domicilios, deberán ser más profesionales y mejor controlados, no solo por la pandemia, sino porque son necesarios y hacen parte del cambio.
Las cosas virtuales llegaron para quedarse, pagar recibos, hacer consultas, reuniones, aprender cosas y trabajar.
El ahorro y la prevención deben ser otros factores definitivos en nuestra nueva vida. Ahorrar para las épocas duras y para tener reservas de mercado y prevenir todas las cosas menores, para pasar los días de encierro, que nunca se sabe.
Debemos tener seguros de vida, de salud, para prevenir todas las cosas que llegan por sorpresa y hasta los planes exequiales para no dejar problemas.
Encontramos, que la familia es el mejor refugio que tenemos a la mano, saludar a los mayores, estar pendientes de ellos hablar conversar escuchar las historias y entender.
También aprendimos a compartir con los amigos a comunicarnos, a escucharlos y a recordar historias y muchas que no conocíamos.
La música fue una ayuda importante para pasar esos días que ya están en vía de extinción, creemos que a junio del 2021 ya esteremos al otro lado, sino pasa nada diferente a lo que vinimos.
Descubrimos que los políticos de todos los pelambres, no son solidarios y no les importa ni el dolor ajeno, ni lo que pueda pasar a su alrededor, porque no sienten, ni tienen sentimientos.
La ciencia debió acelerar a fondo, porque ninguna vacuna, como esta, ha salido en un tiempo que se puede calcular en unos 10 meses y que se aplicará de manera universal.
La radio, no toda, fue un apoyo pero encontramos muchos egos en los presentadores de los medios y que preguntan porque la crisis, que nadie los escucha, ni los lee y mucho menos los ve.
El gobierno no logró sintonizar las angustias de los colombianos, por que no encontraron conectarse, ni dar mensajes de aliento que eran necesarios, sino ridículos, mucha improvisación y dando palos de ciego, para buscar como acertar y no lograron nada al final, pasarán sin pena ni gloria.
Gremios envalentonados con el gobierno presionando la reactivación y entrometiéndose en todo, fueron importantes en el pírrico salario mínimo, que seguirá siendo, mínimo.
Unos alcaldes que hablaron mucho y no hicieron nada, campeona la de Bogotá, que logró incumplir todo lo propuesto, en su campaña que ilusionó a los bogotanos que de nuevo fueron engañados y que cayeron.
Ojala aprendamos las lecciones de estos errores, que se cometieron sin razón y sin tener en cuenta todos lo que quedaron sin empleo, sin recursos, sin cómo sobrevivir.
No olviden que las fiestas como los abrazos y los besos, también matan como las pésimas decisiones, mejor el distanciamiento y cuidémonos.