El chino-poder viene de atrás hacia adelante, en forma silenciosa y metodológica, donde 800 millones de chinos superaron la pobreza con una apertura económica que le permitió exportar mano de obra, tecnología de inteligencia artificial y manufacturas, rompiendo mercados.
Gerney Ríos González
Director Centro Andino de Estudios
A partir del siglo XXI, China asumió el liderazgo comercial y geologístico del planeta, aflorando la «guerra fría», evidenciada con la aparición del coronavirus, en su enfrentamiento con Estados Unidos, similar en su magnitud al de éste con los rusos en los años 50 de la pasada centuria, con ruidoso protagonismo de USA vs URSS.
El chino-poder viene de atrás hacia adelante, en forma silenciosa y metodológica, donde 800 millones de chinos superaron la pobreza con una apertura económica que le permitió exportar mano de obra, tecnología de inteligencia artificial y manufacturas, rompiendo mercados autóctonos con precios y producción en gran escala competitiva, transformándose en superpotencia económica, en contravía de los intereses norteamericanos, del que tiene un tercio de su deuda, equivalente a 1.150 billones de dólares.
Los poderes se trastocaron. Estados Unidos el policía del mundo y China el agiotista, «chepito», especulador-constreñidor global, por la capacidad bancaria frente a sus oponentes, a los cuales intimida con enajenar sus deudas, lo que desembocará en elevar las tasas de interés y obstaculizar el progreso económico, principalmente de los americanos.
Las dinámicas, las estrategias y los actores cambiaron. En el reciente pasado USA vs URSS, los dos escorpiones planteaban destrozarse con sus armas nucleares, químicas y biológicas; transcurrido un cuarto de siglo de esta confrontación, China y Estados Unidos con covid-19 incorporado, exponen aniquilamiento biunívoco.
El duelo de imperios tiene características definidas, la disuasión enfrentada a la persuasión. El uno amenaza con su poderío militar, el otro penetra con la sutileza monetaria y expresiones solidarias, donde China demuestra fraternidad entregando soluciones médicas y paralelamente sus tentáculos económicos arrecian en las 54 naciones africanas, en una operación envolvente que en el 2022 tiene 22.2 por ciento de la deuda del continente negro, un saldo rojo similar a las langostas devoradoras.
Delante de los polvos del Sahara el poder sino-financiero, domina las infra y supra estructuras de México, Nicaragua, Venezuela, Bolivia, además, en una especie de remolino se convirtió en un abrir y cerrar de ojos en el socio comercial de Argentina, Chile y Ecuador, país cuya deuda externa en un 33.3 por ciento está dominada por los bancos chinos, la cual será pagada con parte de la región amazónica.
El panorama descrito, desembocará de la «guerra fría» a una «guerra caliente», pues los americanos no están dispuestos a perder su hegemonía planetaria transformándose el Pacífico en el teatro de operaciones por excelencia de esta confrontación geoestratégica orbital.