Bogotá sería un pozo séptico de caca y orines.
Norberto Pinilla Serrano,
Ingeniero Civil
En primer lugar deseo manifestar que estoy totalmente de acuerdo con el comentario «los propietarios de mascotas que nos amargan la vida», publicado bajo la pluma del periodista Jorge Enrique Giraldo Acevedo recientemente en Primicia Diario
Con base en la referida publicación quiero adjuntarles unos datos muy interesantes sobre lo que sucede en la capital colombiana.
Sabemos que en Bogotá existen más de 950.000 perros.
Cada perro defeca mínimo 1 vez por día y cada defecada pesa aproximadamente 1 libra.
Eso son 475.000 kilos de caca diarios.
Eso son 475 toneladas de caca diarias.
Eso son 14.250 toneladas de caca mensuales.
Eso son 177.000 toneladas de caca anuales.
Además, cada perro orina mínimo 2 veces diarias.
Cada orinada equivale a 500 centímetros cúbicos.
Eso son 950.000 litros de orina diarios.
Eso son 950 metros cúbicos de orina diarios.
y pesan 1.050 toneladas de orina diarias.
O sea, 31.500 toneladas de orines mensuales.
O sea, 378.000 toneladas de orines anuales.
Afortunadamente, la naturaleza es muy sabia y en Bogotá llueve
casi todas las semanas, así, la lluvia se convierte en un auto aseo por parte de la naturaleza.
De no ser así, Bogotá sería un pozo séptico de caca y orines.
La situación en general encierra un problema gravísimo: conozco de cerca el caso acaecido en el conjunto el Moral, en la Calle 154 con Avenida 9a. Allí existe un tanque de agua potable subterráneo y en la superficie hay un gran parque de prados.
Hace 5 años, hubo un envenenamiento colectivo entre los residentes del conjunto, debido a que los perros defecaban y orinaban el prado y la lluvia llevaba esa porquería hacia los muros del tanque de agua potable.
Ni el tanque ni la placa de cubierta del tanque estaban bien impermeabilizados, de tal manera que, así como salía agua potable hacia la tierra, también entraba agua lluvia contaminada con caca y orina hacia el interior del tanque donde se almacena el agua potable.
Este caso de contaminación de tanques de almacenamiento de agua potable es muy frecuente en Bogotá
razón por la que las administraciones debieran (aunque rara vez lo hacen) revisar y re impermeabilizar frecuentemente las cubiertas y las paredes exteriores e interiores de los tanques subterráneos.
Algunas personas recogen la caca perruna pero ¿que ocurre con los orines?, ¡De manera inmediata van hacia el interior del suelo!, de ahí, a los tanques y a las estructuras que se encuentren enterradas, cimientos de edificios, tuberías de cemento o acero, bases de postes, hierros de los muros de contención, hierros de las zapatas, hierros de los pisos de los sótanos, etc, trayendo como consecuencia la corrosión y la desaparición en el mediano plazo de esos hierros y de esas estructuras, de cemento o de concreto, debido a la acidez de la caca y los orines.
Tengo centenares de fotos de muros de contención, muros de sótanos, tuberías y estructuras totalmente corroídas debido a la acidez de los suelos, acidez ocasionada por la alta concentración de caca y los orines de perros.