Convertir las deposiciones de los canes domésticos en una fuente de energía.
Francisco María
Una preocupación constante para aquellos que tienen mascotas es qué hacer con las deposiciones. Cómo recoger las heces de los perros y no simplemente arrojarlas a los botes de basura. (O peor aún: dejarlas en medio de la vía pública). Las posibilidades abarcan desde constituir una fuente para generar energía eléctrica, hasta materia prima para producir composta.
Se estima que, en promedio, cada uno de estos animales de compañía expulsa 274 libras de heces cada año. Lo que da como resultado que en países como Estados Unidos se acumulen más de 10,6 toneladas anuales de estos residuos. Este es un motivo suficiente para buscar una solución constructiva que vaya más allá de simplemente desecharlos.
Las heces caninas: ¿fuente de energía?
Varias de las iniciativas que buscan dar oportuna respuesta a la pregunta de cómo aprovechar las heces de perros apuntan en esta dirección. Convertir las deposiciones de los canes domésticos en una fuente de energía.
En Waterloo, Canadá, está en marcha un proyecto con estas características. El programa funciona de la siguiente manera: los excrementos que generan los perros durante sus paseos rutinarios son recogidos por sus dueños, quienes los depositan en un buzón especialmente dispuesto para ello. Posteriormente, los residuos son llevados a un contenedor bajo tierra, donde permanecen por espacio de 15 días.
Cumplido este proceso, las heces son removidas y trasladadas a una planta de procesamiento. Allí se mezclan con otros residuos orgánicos y se someten a un proceso de degradación por microorganismos en ausencia de oxígeno (digestión anaeróbica). Finalmente se obtiene un biogás, capaz de producir energía y calor.
Cómo aprovechar las heces de los perros en el jardín
Una de las maneras de cómo aprovechar las heces de los perros es para elaborar composta. Para ello, se debe disponer de un contenedor exclusivo para almacenar esta materia prima y luego mezclar la con aserrín. Se debe formar una pila que se dejará bajo el sol y a la cual se le dará vuelta todos los días. Después de ocho semanas, la preparación estará lista para ser utilizada.
Una consideración importante: las lombrices intestinales que habitan en los perros pueden sobrevivir a este proceso. Razón por la cual se recomienda su uso solo en plantas y árboles que no sean fuente de alimentos