Las ciudades chinas mantendrán un intenso comercio con las ciudades colombianas.
Gerney Ríos González
director Centro Andino de Estudios
Un viaje de negocios internacionales llevaría de Bogotá en avión o buque al Océano Pacífico con dirección a Bandar S. Begawan (Brunei Darussalam), Phom Penh (Camboya), Manila (Filipinas), Yakarta (Indonesia), Kuala Lampur (Malasia), Vientiane (Rep. Dem. Popular de Laos), Ciudad de Sing (Singapur), Bangkok (Tailandia), Hanoi (Vietnam) y Yangon (Myanmar).
Por supuesto, un crucero desde Málaga, Gorgona, Malpelo, conectando a Palmyra (USA), islas Marshall, Polinesia, Micronesia, Melanesia hasta Singapur (647 km2), Brunei ( 5765 km2), Camboya (181.035 km2), Laos (236.800 km2), Filipinas (300.076 km2), Vietnam (329.560 km2), Malasia (330.442 km2), Tailandia (514.000 km2), sumados todos, no alcanzan la extensión de Colombia de 2.070.408 kilómetros cuadrados, pero nos superan con creces en población con cerca de 300 millones de potenciales compradores. Falta incluir a Indonesia, 1.919.400 kilómetros cuadrados y una población de 242 millones de habitantes, nación con la cual Colombia tiene relaciones diplomáticas y Myanmar, antigua Birmania, 678.500 kilómetros cuadrados y 47 millones 500 mil habitantes.
El 8 de agosto de 1967 los Ministros de Asuntos Exteriores de Indonesia, Malasia, Filipinas, Singapur y Tailandia, firmaron en Bangkok el documento que dio origen a la Asociación de Naciones del Sureste Asiático (Ansea), la organización intra-gubernamental más exitosa del mundo en desarrollo. Con el pasar de los años, Brunei, Vietnam, Laos, Camboya y Myanmar (Birmania) adhirieron, de tal forma, que este proceso de integración contará en 2020 con un mercado de 590 millones de consumidores, área total de 5.2 millones de kilómetros cuadrados, producto interno bruto regional superior a 500 mil millones de dólares y comercio entre sus miembros de 950 mil millones de dólares.
La historia indica que los procesos de integración entre países pobres son complejos, en la medida que la estrechez viene acompañada de regímenes políticos débiles, bajos niveles de educación y desarrollo tecnológico, por tanto, reducidos niveles de industrialización e incipiente progreso económico, situación característica de esas naciones a mediados de los años 60s. En 2001 la Ansea proclamó que la competición en el tercer milenio no se dio a nivel individual de empresas sino de la Cadena de Suministros y bajo su coordinación articuló el gran consorcio para socializar la estrategia de Supply Chain Management, situación concomitante con lo expresado por Michael Porter: «La competitividad en el siglo XXI será entre cadenas de suministros, no entre empresas».
Once lustros después, bajo el lema «crear y no destruir» y asociados en torno a los principios y objetivos de la visión, Ansea- 2021, está concebida en región abierta hacia el mundo donde reine la paz, la estabilidad y la prosperidad; integrada económicamente alrededor de un modelo dinámico de desarrollo; respetuosa de las respectivas identidades nacionales y pasado cultural; consciente de las necesidades apremiantes de sus poblaciones. La Ansea empieza a alejarse «del Tercer Mundo para tocar las puertas del primer mundo» (Lee Kuan Yew, exprimer ministro de Singapur), verbigracia, Malasia, Tailandia, Singapur e Indonesia.
«El tigre asiático» no es una utopía en la nueva dimensión económica del mundo. Universalizado el mercado, convertido el globo en una provincia comunicada gracias a los adelantos científicos y la tecnología de la informática, no se debe desconocer el surgimiento de las potencias «amarillas» en todos los órdenes del comercio y la producción, haciendo más factible el bienestar de los pueblos, intercambio de conocimientos e ideas.
Un libro del profesor y diplomático Kishore Mahbubani, trae en sus páginas el aserto que muestra el surgimiento económico y tecnológico de ese mundo, cuyas puertas por el océano Pacífico tiene abiertas Latinoamérica y Colombia a toda suerte de productos y mercaderías que, en su momento pone en aprietos la industria de este continente.
Mahbubani es académico, autor de varios tratados prospectivos, director de la Escuela de Política Pública en la Universidad Nacional de Singapur. Novedosas sus tesis sobre la economía global, no dejan de asustar a más de uno en los países industrializados. Para este pensador, la redistribución del poder mundial estará a favor de Asia con menoscabo de las potencias de Occidente.
Podría ser relativa la advertencia, pero al margen de esta predicción Kishore Mahbubani explica que el éxito de Asia en los mercados globalizados descansa sobre siete pilares de la sabiduría oriental adoptados por esa sociedad. Las virtudes son la economía de mercados, imperio de la ley, cultura de la paz, ciencia y tecnología, pragmatismo, educación y meritocracia. La marcha hacia la modernidad, que caracteriza en el tercer milenio a China y Singapur, tiene sus fundamentos en estos preceptos, con su formidable avance económico, productivo y financiero.
Ambas naciones han agregado a estas lecciones, para su economía y desarrollo, otro condimento no menos exótico: autoritarismo. Pero este novedoso picante no es nuevo en la cultura oriental. En el siglo XVII se conoció en Europa el Despotismo Ilustrado, que propició cambios y reformas dentro del sistema de la monarquía absoluta, según el ministro de hacienda colombiano Rodrigo Botero Montoya.
Para el dirigente Lee Kwan Yew, figura en Singapur, esos Estados, son protagonistas del despotismo ilustrado de ayer, continuadores de Carlos III de España, Catalina la Grande de Rusia y Federico el Grande de Prusia. Las altas tasas de desarrollo económico de los países asiáticos van paralelas a las restricciones de las libertades civiles. Aquellas han superado la miseria de millones de seres en ese continente, lo que hace preguntar: ¿Por qué Latinoamérica no ha podido aplicar sus conocimientos del modernismo para salir del subdesarrollo?
No existieron líderes acá de la modernización. Japón en la posguerra fue ejemplo para Asia y modelo para Singapur, convirtiendo a estas civilizaciones en los «tigres asiáticos». La planeación en China fue dejada de lado, tras la experiencia de Hong Kong y Singapur. Además, los países que se integran en forma exitosa a la economía internacional logran tasas de crecimiento más altas y disminuyen el desempleo y la pobreza. En China e India 350 millones de personas salieron de la miseria, producto de la globalización en 2018.
Las altas tasas de crecimiento económico en Asia están estrechamente ligadas a las restricciones de las libertades individuales. El autoritarismo «manda la parada» basado en los postulados orientales descritos.
Para Botero Montoya, «A falta de un modelo propio, la región tuvo el infortunio de haber importado dos modelos fracasados: el fascismo italiano en la década de los 40s, gracias a la Argentina de Perón y el colectivismo soviético en la década de los 60s, cortesía de la Cuba de Castro. Ambos modelos conducen a un callejón sin salida…».
Indoamérica pierde tiempo para su integración a la economía internacional; fue Hugo Rafael Chávez Frías, quien arrió las banderas del reformismo democrático al implantar el llamado socialismo del siglo XXI en Venezuela, con irrigaciones ideológicas en Ecuador, Bolivia, Nicaragua y Paraguay. A juicio del economista Botero, Chávez echó por la borda los principios occidentales recogidos por Asia y en vez de economía de mercados aplicó en su país colectivismo; en vez de pragmatismo, dogmatismo ideológico; amiguismo en vez de meritocracia; arbitrariedad por imperio de la ley; oscurantismo por ciencia y tecnología; en vez de educación, adoctrinamiento; en cambio de cultura de paz, belicismo. En estas condiciones, perpetuó el atraso y aumentó la pobreza.
Colombia con China e India tiene negociaciones vigentes y acuerdos de protección de inversiones. En 2008 discutió cláusulas de fomento a la inversión con japoneses y coreanos. Estrechó relaciones comerciales con los países asiáticos en la exploración de oportunidades para nuevos mercados con el atractivo de bienes y servicios de carácter mundial. Todo enmarcado dentro del plan estratégico del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, lo que facilitaría entrar al proceso económico de la Cuenca del Pacífico, dejando listas las bases de la estrategia a largo plazo.
India ubicó 9 mil millones de dólares de inversión extranjera con crecimiento de 260 por ciento. La reconversión industrial de Colombia necesita el flujo de capitales de los países asiáticos y desarrollo de otros sectores de la producción.
En el 2016 con la ampliación del Canal de Panamá, en la parte comercial Colombia compite con los grandes «commodities», producidos en la Costa norte, difíciles de vender por los costos de fletes. Al transitar por el canal buques de gran calado, llegará a China en forma más económica con banano y carbón. Habrá funcionarios competentes en este nuevo escenario comercial y se sabe que los coreanos están interesados en la importación de pitahaya y gulupa.
El Ministerio de Comercio intensificó sus labores de certificación de productos para enviar a Asia, garantizando su admisión en esos mercados. Los consumidores chinos se interesan por las patas de pollo, alimento que en Colombia se desecha, en muchos casos para ellos exótico, poco conocido, y la uchuva cuyos protocolos están en proceso técnico. A Hong Kong, lo sedujo la compra de carne de babilla y otros productos regionales de la Costa Caribe y Carmen de Apicalá, Tolima.
Vale ilustrar con algunos datos el milagro de Malasia: en cinco lustros redujo la pobreza del 50 al 5.8 por ciento y la miseria afecta tan solo al 1 por ciento de su población. Aumentó en el último cuarto de siglo sus exportaciones de 9 mil millones de dólares anuales a 135 mil millones. En 1957 su ingreso per cápita anual era de 300 dólares, en el 2015 de 5 mil dólares; durante más de diez años su PIB creció a tasas superiores al 8 por ciento anual; en los primeros lustros del siglo XXI el presupuesto nacional se dedicó principalmente a educación; sus tasas de ahorro e inversión superan el 30 por ciento con relación al PIB; el desempleo es mínimo, en el 2003 importó dos millones de trabajadores; logró la desaparición de la guerrilla comunista y buena parte de la «economía subterránea».
Miles de contenedores recibimos a diario de la China. El comercio esta en el mas alto nivel entre los dos países.