Durante la última década las mujeres han tomado un poder diferente, más representativo, más unánime, más escuchado, más controversial muchas veces y, sin duda, más proactivo.
Se escuchan un sin número de discursos al respecto. Se habla de empoderamiento femenino, de lucha por los derechos y libertades de las mujeres y se presentan también varios consejos para que una mujer sea más poderosa.
Y en todo este cambio hay algo que me encanta y que quiero destacar y es que algunas de las portadas que antes solo anunciaban sobre cómo tener una piel para conquistar, o sobre la moda más atractiva, ahora también entregan un espacio que da valor al enriquecimiento y desarrollo mental y espiritual.
Ahora también se motiva a las mujeres a buscar su bienestar emocional más allá del atractivo físico o el cumplimiento de estándares sociales.
Finalmente muchos más también motivan a las mujeres a aprender a ser poderosas como el resultado de un todo y a considerar todos los aspectos de sus vidas.
Esto es positivo, es necesario y es un tema que trae consigo varias reflexiones.
¿Qué hace verdaderamente poderosa a una mujer?
La respuesta a esta pregunta depende de los valores esenciales y preferencias de cada persona.
Para algunos el poder está en la cantidad de dinero que tienen y está bien, nadie va a discutir que tener dinero te da poder. Otros aseguran que una mujer alcanza su poder máximo cuando construye una familia. Y sí, muchas mujeres han aprendido a usar sus fortalezas únicamente después de tener una familia y para ellas eso es lo más importante.
También hay quienes aseguran que el poder llega con una posición. Un título que otorgue superioridad en cualquier forma. Puede ser un título académico, una posición laboral o política.
Y todas estas respuestas son correctas en su forma ya que cada mujer puede empoderarse según su propio criterio y aspiración de abundancia.
Cada uno de esos factores sí puede representar más o menos poder en una mujer. Pero hay un problema y es que muchas mujeres tienen todo eso y no se sienten nada poderosas.
Entonces ¿qué es?
¿Dónde radica el poder de las mujeres?
Desde mi punto de vista, después de haber trabajado empoderando a centenares de mujeres en los últimos años, estoy segura de que el poder habita en el interior de cada una. Cada mujer tiene una llama inmensa en su interior con la que es capaz de alcanzar todas las metas que se proponga.
Lo principal es querer sentirse poderosa, saber qué es lo que quiere y utilizar sus fortalezas conscientemente para construir la vida que merece. Lo que hace verdaderamente poderosa a una mujer es que sea la dueña de las decisiones que le llevarán a construir la vida que desea.
A continuación te presento 3 factores que hacen que cada mujer se sienta más poderosa.
Ser dueña de sus decisiones
Una mujer es poderosa cuando, valga la redundancia, tiene poder sobre su vida y la única forma de alcanzar esto es tomando decisiones que conscientemente aporten a su propósito de vida.
Mujer perfeccionista
