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Desierto de La Guajira: UN MAR DE ARENA

Llueve tan poco en el desierto de la Guajira, que la lluvia es un dios para los wayuu: lo llaman Juya. «La lluvia es el padre de todas las cosas, las mantiene, las renueva», dicen los que viven en esta enorme sábana de arena en la punta norte de Colombia.Los hombres y mujeres que saben leer las señales –el vuelo de una libélula o la humedad en los amaneceres sin brisa– miran hacia arriba y anuncian: «es tiempo de lluvia». El agua lluvia se almacena, además, en pozos enormes, los jagüeyes. A veces el agua almacenada se seca antes de que termine el verano.