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Opinión: ¡ESCÁNDALO!

La transformación de Freddy Guarín, una estrella del fútbol.

 

 

 

Esteban Jaramillo Osorio

 

 

Las aptitudes de Freddy Guarín, como futbolista, son reconocidas, con influencia en sus equipos e impacto entre el público.

Famosos, su juego y sus goles, como impecable su conducta dentro de las canchas.

Llegó a Millonarios, con el aprobado de los aficionados, como ícono, para liderar un proyecto ambicioso, así su carrera estuviera en descenso y sus primeros partidos no dejaron buenas sensaciones.

Algún día dio un paso en falso, para lastimar su imagen, con un salto brusco de las páginas deportivas, a las judiciales.

En el impactante video, se le ve desconocido, ensangrentado y fuera de control.

Un giro brusco, caprichoso, para la apoteosis de la prensa escandalosa. Su fama desbordada afirmada en sus pericias con la pelota, degradada de repente por un desenfreno no premeditado.

Noticia jugosa para la histeria colectiva, con el protagonista pagando el precio a su condición de hombre público.

Con decenas de piruetas del circo mediático que no les pierde pisada a los escándalos, para maximizar sus efectos.

Con hipócrita solidaridad de un sector del periodismo, haciendo leña del árbol caído para buscar beneficios en la apetitosa torta viral de las redes sociales.

Con el genuino respaldo gremial de sus compañeros para espantar el escándalo y los artificiales mensajes de quienes lo acosan, estresan y asfixian. Amores traicioneros…Amores interesados que buscan en la celebridad, la notoriedad, el exhibicionismo y su dinero.

Queda claro que los futbolistas no tienen patente para cometer desafueros. Que lo hecho por Guarín, no es una simple travesura. Que el ídolo debe serlo dentro y fuera de las canchas y que por su reconocimiento siempre estará sometido al escrutinio del pueblo que le sigue.

Que Freddy guarín no es un delincuente. Que tiene el derecho que le corresponde, a levantarse para evitar que más dura sea la caída.

Que solo él evitará que su vida siga cuesta abajo, si, con autocrítica, toma conciencia de lo ocurrido.… Y lo más importante: QUE MADRE HAY UNA SOLA y que un tropezón cualquiera da en la vida.

P.D. Quien esté libre de culpa, que lance la primera piedra. ¿Cierto, Pibe?