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Periodistas informando

 

Se acerca el Día del Periodista. Este martes 9 de febrero servirá también para reflexionar sobre esta bella profesión. Bien vale la pena releer las frases del inolvidable maestro Javier Darío Restrepo, guía de la ética, la redacción y el buen ejercicio.

El buen periodista es, ante todo, buena persona

• Los buenos editores comparten sus experiencias, afirman conocimientos y crean un ambiente propicio para el ejercicio del mejor periodismo, que es el que se alimenta de entusiasmos, ideas y trabajo en común.

• En cuanto el periodismo se ejerce como un poder, pierde su esencia y se convierte en otro más de los poderes que se disputan el control de la sociedad mediante el uso de la fuerza, del dinero o de las argucias de los políticos.

• La redacción en que cada uno trabaja aislado de los demás, en que cada uno defiende su territorio, nunca podrá hacer periodismo de calidad. Una redacción así está condenada a la mediocridad.

• En principio, todo tema es bueno para un buen periodista si su enfoque y tratamiento no implica la violación de los derechos de las personas.

• El mejor periodismo es el que se hace en equipo, con espíritu abierto y sin las restricciones que crea el espíritu de competencia y de rivalidad, propio de la empresa comercial.

• El periodismo que dignifica la profesión es aquel que sirve a la parte más noble del ser humano y aporta a la vida de la sociedad, que impulsa cambios y hace mejores a las personas.

• El periodista no puede considerarse autorizado por razón alguna para atentar contra el derecho que toda persona tiene (incluidos funcionarios) al buen nombre y a la fama.

• En uso de su libertad, ni un ciudadano cualquiera ni un periodista pueden utilizar los medios de comunicación para agraviar ni para calumniar.

• Más que regulación, un código ético traza el perfil ideal del periodista, o sea, el máximo en excelencia personal y profesional que se puede llegar a ser.

• El buen periodismo se distingue por su respeto a las personas, a toda persona

• El buen periodismo, lo sabemos, no lo hacen ni los pasivos ni los resignados.

• La práctica de las relaciones públicas, tal como se da en nuestros países, resulta incompatible con el ejercicio del periodismo.

• Es un periodismo dañino y de baja calidad el que se hace desde las trincheras de algún partido o candidato, sin conciencia profesional.

• Un periodista, en efecto, no es un publicista ni un relacionista público. Es desaconsejable, por tanto, combinar estas actividades.

• Informar con honestidad, dando la lucha diaria por la independencia, es la práctica que distingue a los mejores periodistas, que son los más dignos y los más honestos.

• El periodista no busca el poder sino el servicio, y es así como descubre su vocación: por el entusiasmo y pasión con que se sirve al público con información de calidad.

• Es una ilusión esperar que el periodismo pueda convertirse en una burbuja protectora para el periodista, desde donde se pueda contemplar el espectáculo de la historia diaria como desde un palco de primera fila.

• Quien aspire a ser periodista, lo mismo que quien aspira a ser soldado o bombero, debe saber que el riesgo es un factor que estará presente en su ejercicio profesional.

• No se es periodista para correr riesgos, porque la temeridad no es una virtud profesional.

•  La amenaza pone a prueba la consistencia profesional del periodista y su nivel ético

• La naturaleza de la ética periodística está centrada en los valores del compromiso con la verdad, la independencia y de la responsabilidad social, que son los altos niveles del mejor periodismo.

• El periodismo sirve informando. La información es la expresión específica del servicio que presta el periodismo.

• Es deber del periodista proteger a sus lectores o receptores del engaño del poder.

• El periodismo indispensable es aquel que abre los ojos y mantiene el interés sobre el bien común de todos.

• El periodismo es, por su naturaleza, universal y abierto a toda la sociedad. Está hecho para proporcionar a todos una información útil y creíble.

• La convicción de que se comunica para acercar y acercarse, es la visión y la misión ética del periodismo.

• El periodista informa para todos, porque su tema es lo público y su actitud es la defensa y el fortalecimiento de lo público.

• El periodista busca influir en el alma de la sociedad mediante el uso de la información y de la palabra, que son sus instrumentos.

• Toda información demanda del periodista el ejercicio de su compromiso con la verdad, de su independencia y de su responsabilidad con la sociedad.

• Quien deposita su confianza en el periodista que le informa a diario, no admite ninguna clase de doble juego.